Miren que se puede despreciar a Maduro y a Trump a la misma vez. Se puede desear que Maduro deje el poder, y también se puede rechazar las acciones militares ilegales de Estados Unidos en Latinoamérica. Y no, no es querer quedar bien con todos, se llama sentido común nomás.
Tengo envidia de la gente que vive más ligera: no se altera, no dramatiza, no se ahoga en pensamientos y sabe soltar sin problema. No se apegan, no se obsesionan y no pierden energía en cosas que no importan tanto. Esos son los verdaderamente suertudos, los que uno no puede evitar envidiar.