En la Edad Media el desafío era copiar un libro antes de que desapareciera. En el siglo XXI el desafío es identificar cuál de los diez millones de textos merece realmente ser leído.
Tengo 0,02% contacto con ex compañeros de primaria/secundaria.
Aprovecho este momento de extrema soledad, desde la concha del mundo, para confesar que el hijo de puta que daba vuelta las cajitas de fósforos para hacer bardo era yo.