Si yo fuera alguien interesada, estaría demasiado bien colocada en la vida.
Pero no soy así: no doy abrazos si no me nacen, no sonrío si no me caes bien, no digo “te quiero” si no lo siento. Y cuando algo no me gusta, se me nota en la cara, con subtítulos incluidos.
Nada me compra, nada está por encima de lo que siento, ni de mis valores ni de mis principios.