Ellos lo hacen para celebrar que un equipo ganó una copa. Ellas lo hacen para visibilizar la creciente violencia contra las mujeres.
A ellos se les celebra y protege. A ellas se les juzga y reprime.
“Esas no son formas, yo no lo veo bien. Si quieren celebrar, que lo hagan en la banqueta y sin dañar el mobiliario urbano que pagamos con nuestros impuestos”.
¿O cómo era?
Me parto: mi hija de 11 a su hermano de 8 toda seria:
-No, te quedas con el vaso rosa y yo con el azul; no tengo la culpa de que tengas una masculinidad frágil.
Cogemos con quien nos da la gana y podemos hablar abiertamente de nuestra orientación y prácticas sexuales. Pero emocionalmente es como si hubiéramos retrocedido. Parece que hoy la verdadera transgresión es atreverse a la ternura.