@JFitzEdwards@ElenaLeonLa Pero bueno, esto es un honor inesperado. Me dejo caer poco por aquí, discúlpeme, y no sé si, si me conociera, sería muy digna de sus palabras, soy la hermana descarriada D. Jacobo. Muchísimas gracias por la felicitación y del regalo daremos cuenta juntas en la feria a su salud.
¿Se habrían independizado las 13 Colonias si, en vez de te, los barcos llegados a Boston hubieran traído crema de cacahuete y sirope de fresa? Claro que no. Tanto te y tanta host... ¡Anda al cuerno ya! Independencia. ¿Y como lo hacemos? Con el Real de a Ocho Español.
¡Hilo!👇🏻
Tres siglos antes de que el dólar dominara el mundo, el planeta ya tenía su divisa universal. Llevaba grabadas las Columnas de Hércules y el lema Plus Ultra. Un mensaje y un proyecto imperial: ir más allá.
Y España, durante tres siglos, lo hizo.
Así pues, el real de a ocho no fue sólo una moneda: fue una institución política y económica universal. Materializó la capacidad del Imperio generador español, que integró continentes y economías en un circuito global. La globalización comenzó en español y con plata americana.
Su declive comenzó con la industrialización y el patrón oro británico del siglo XIX. Aun así, en 1819, los ingleses todavía tuvieron que pagar la compra de Singapur en «Spanish dollars». Hasta el auge de la libra ningún otro signo variable monetario pudo sustituirlo plenamente.
Pero es importante entender que su prestigio provenía de algo más que de la plata: representaba la autoridad política y jurídica del Imperio español. Era una moneda respaldada por la fuerza de las instituciones imperiales. Cada pieza tenía el peso de un poder efectivo.
Durante más de tres siglos, desde Felipe II hasta Isabel II, fue la divisa universal del comercio mundial. Antes que la libra esterlina y mucho antes que el dólar, el real de a ocho fue la medida del comercio mundial, el instrumento económico del orden imperial.
Pero el legado del real de a ocho no acaba ahí. También el yen japonés, el yuan chino, el peso mejicano y filipino, y la mayoría de las monedas americanas, derivan de aquel patrón español. Al menos un tercio de la humanidad vive en países cuya moneda desciende del real de a ocho.