⚠️𝐀𝐂𝐋𝐀𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍: títulos de #URU 🇺🇾
✅Uruguay es 4 veces Campeón Mundial? Se puede decir que para FIFA sí lo es: 2 JJOO bajo reglas FIFA y 2 Copas Mundiales FIFA. Por eso la casa madre del fútbol le permite exhibir 4⭐️
✅Uruguay ganó 2 veces la Copa Mundial FIFA que comenzó en 1930? Sí, y por eso en todas las estadísticas de este torneo es correcto que figure con 2 Mundiales.
❌Mundial y JJOO 𝐬𝐨𝐧 𝐭𝐨��𝐧𝐞𝐨𝐬 𝐃𝐈𝐒𝐓𝐈𝐍𝐓𝐎𝐒 𝐲 𝐧𝐨 𝐞𝐱𝐢𝐬𝐭𝐞 𝐡𝐚𝐬𝐭𝐚 𝐡𝐨𝐲 𝐧𝐢𝐧𝐠𝐮𝐧𝐚 𝐨𝐫𝐝𝐞𝐧 𝐝𝐞 𝐅𝐈𝐅𝐀 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐳𝐚𝐫𝐥𝐨𝐬 𝐣𝐮𝐧𝐭𝐨𝐬. Pero es cierto que los JJOO 1924/28 otorgaron “título mundial FIFA”.
❌En esta polémica no existe paralelismo alguno con la ridícula discusión sobre amateurismo/profesionalismo que intentan instalar algunos argentinos:
▪️El Campeonato de 1ª División de AFA (como la mayoría de las Ligas de las demás Asociaciones del mundo) comenzó oficialmente siendo amateur y tuvo su lógico y paulatino paso al profesionalismo, pero 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐟𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐦𝐢𝐬𝐦𝐨 𝐭𝐨𝐫𝐧𝐞𝐨 por eso el palmarés oficial lógicamente no se separa (ni acá, ni en ninguna Liga que haya pasado de amateur a profesional disputando el mismo certamen).
▪️Los JJOO de 1924 y 1928 otorgaron título mundial de FIFA pero la Copa Mundial comenzó oficialmente en 1930, siendo 𝐎𝐓𝐑𝐎 torneo.
▪️Si los títulos mundiales de Uruguay no se contaran por ser “amateurs” directamente no se contaría el Mundial de 1930 que la Selección🇺🇾 logró siendo amateur (y tampoco contarían 4 Copas América de Argentina🇦🇷, 6 de Uruguay🇺🇾 y 2 de Brasil🇧🇷). Tampoco se hubieran contado si otras Selecciones que disputaron mucho tiempo los Mundiales siendo “Asociaciones amateurs” (como Países Bajos o Alemania, entre tantos otros) lo hubieran ganado en ese momento. Un sin-sentido. 𝐋𝐚 𝐝𝐢𝐬𝐜𝐮𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐧𝐨 𝐩𝐚𝐬𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐚𝐡𝐢́ 𝐞𝐧 𝐥𝐨 𝐦𝐚́𝐬 𝐦𝐢́𝐧𝐢𝐦𝐨.
🔎Los JJOO de 1924 y 1928 no son equiparables ni a los JJOO anteriores ni a los posteriores.
🚨Tanto en este tema complejo y con varios grises como en otros más sencillos y claros relacionados a la historia del fútbol, conviene siempre ser prudentes e informar con la verdad basados en lo OFICIAL.
▪️En la pandemia hacían paros mientras se vacunaba la gente, cacerolazos cuando se aplaudía al personal sanitario y amenazaban con juntarse para que se expanda el virus.
▪️En la seguía lloraban en cámaras diciendo que iban a nacer niños con malformaciones, hacían pozos random y pedían agua sin iva, descuentos, regalar y hacer la danza de la lluvia.
▪️No aceptaban la guerra como excusa para el aumento de los combustibles y ahora usan ese mismo descargo para subirlos.
▪️En la crisis del 2002 pedían que el país se declare en quiebra.
Ésta en la gente que está pidiendo que se cuide la institucionalidad.
Viajar en ómnibus los DOMINGOS una odisea.
427 de las 14:09 no pasó. El próximo recién a las 15:05???
Mientras tanto, 20 personas esperando más de 25 minutos un 427 o G, y cuando llegó...
Existe el boleto de 1 hora, pero la gente se niega a hacer transbordos.
Oficina pequeña.
Miércoles.
10 : 12
Reunión de equipo.
Una compañera llorando.
Otra mirando al suelo.
El jefe con cara de no saber si hablar o llamar a emergencias.
Y Adrián.
29 años.
Sudadera cara.
Café de avena.
Pulsera de “energía consciente”.
Acababa de decirlo:
—No puedo entregar el informe. Me genera ansiedad.
Silencio.
No “voy mal de tiempo”.
No “me he organizado fatal”.
No “llevo tres días viendo reels en horario laboral”.
No.
Ansiedad.
La palabra nuclear.
Cuando alguien la suelta, todo el mundo se queda quieto.
Porque nadie quiere parecer mala persona.
La encargada intenta hablar suave.
—Vale, Adrián. ¿Cuánto necesitas?
—No lo sé. Ahora mismo necesito priorizarme.
Priorizarme.
Traducción:
“Que otro haga mi trabajo mientras yo subo una story sobre límites sanos.”
El informe era para ese día.
Lo acabó Laura.
35 años.
Dos hijos.
Una madre enferma.
Y cero pulseras de energía consciente.
Se quedó hasta las 19 : 40.
Adrián, en cambio, se fue a las 14 : 03.
Muy afectado.
Muy vulnerable.
Muy camino del brunch.
Porque a las 15 : 12 subió una foto.
Tostada con aguacate.
Café bonito.
Frase encima:
“Elegirme también es sanar.”
Sanar.
Con pan de masa madre a 8,50€.
Al día siguiente, nueva reunión.
Laura, agotada, dice:
—Necesito que las tareas se repartan mejor. Ayer me comí yo el informe.
Adrián suspira.
Largo.
De esos suspiros que vienen con máster en victimismo.
—Me estás haciendo sentir culpable por cuidar mi salud mental.
Ahí está.
La jugada maestra.
Si le pides responsabilidad, le atacas.
Si le marcas un límite, le haces daño.
Si le recuerdas su trabajo, eres parte del problema.
La encargada intenta mediar.
—Nadie cuestiona tu salud mental. Pero el trabajo tiene que salir.
Adrián se inclina hacia atrás.
—Este ambiente no es seguro para mí.
Ambiente no seguro.
En una oficina con plantas de plástico y galletas María.
No en una mina.
No en una guerra.
No en urgencias un sábado noche.
Una oficina.
Con Excel.
Entonces Laura explota.
Pero poco.
Lo justo.
—Adrián, ayer dijiste que no podías trabajar por ansiedad y dos horas después estabas en Instagram brindando con mimosas.
Silencio.
Del bueno.
Del que apaga el aire acondicionado.
Adrián se pone rojo.
—No tienes derecho a vigilar mi vida privada.
—No la vigilo. La subes tú con ubicación, hora y filtro Valencia.
Golpe limpio.
Sin sangre.
Pero con fractura.
Esa tarde, Adrián manda un correo a Recursos Humanos.
“Asunto: situación de acoso.”
Acoso.
Por pedirle que entregue un informe.
A los tres días, baja.
A la semana, LinkedIn.
Post largo.
Foto mirando por una ventana.
“Dejé una empresa tóxica para volver a mí.”
2.400 likes.
Comentarios:
“Qué valiente.”
“Gracias por visibilizar.”
“Las empresas no están preparadas para personas sensibles.”
Personas sensibles.
Curiosa forma de llamar a dejar tirado al equipo y convertir a la compañera que te cubre en villana.
Y ahí está el problema.
No es la salud mental.
La salud mental importa.
Muchísimo.
Hay gente rota de verdad.
Gente que aguanta ataques de ansiedad en silencio.
Gente que no puede más y aun así se siente culpable por fallar.
Precisamente por eso da tanta rabia.
Porque luego aparecen los profesionales del trauma decorativo.
Los que usan palabras serias como comodín.
Ansiedad.
Límites.
Autocuidado.
Espacio seguro.
Toxicidad.
Y las convierten en una armadura perfecta para no cumplir, no responder, no asumir y no sentirse jamás responsables de nada.
Resumen:
Cuidar tu salud mental no te convierte en intocable.
Poner límites no significa que el mundo tenga que recogerte la vida.
Y tener ansiedad no debería ser una licencia para cargarle tu trabajo a alguien que también está agotado…
pero no tiene tiempo de convertirlo en contenido.
Ayer hice Buceo - Carrasco por rambla, 1:30 AM, lluvia, frío, tránsito casi inexistente.
Fui a 60 km/h clavados todo el trayecto (Control de velocidad).
Me frenaron TODOS los semáforos en rojo hasta Arocena. Todos. Salvo 2 o 3 que estaban en amarillo intermitente, vaya uno a saber por qué esos si y otros no.
No gestionan el tránsito: lo abandonan en piloto automático.
No existe sincronización, criterio horario, sensores, ni adaptación mínima al flujo real. Te obligan a frenar solo porque sí, incluso cuando la calle está vacía.
Hablan de eficiencia, contaminación o consumo, pero son incapaces de coordinar una ola verde en una rambla desierta a la 1:30 de la mañana.
Son unos reverendos inútiles, absolutamente todos los que gestionan el tráfico en Uruguay.
2 de mayo . Día mundial contra el Bullying. Lo que nadie quiere ver.
No es una etapa. No se resuelve solo. No es “cosa de chicos”.
Para que algo sea acoso tiene que cumplir cuatro condiciones: agresión intencional, repetida, con desequilibrio de poder, que genera daño emocional. Cuando están las cuatro, no se llama “broma ”. Se llama bullying.
Y los datos no permiten mirar para otro lado. El 48% de los trastornos mentales comienza antes de los 18 años. En Uruguay, el suicidio es la primera causa de muerte entre los 15 y los 19. No la cuarta. La primera.
El bullying es público. Sin espectadores no hay bullying.
Hay cuatro actores: el agresor, la víctima, los espectadores y los adultos. El que más olvidamos es el espectador. Y es el más poderoso para sostener la dinámica, o para frenarla.
Los espectadores activos se ríen, comparten, viralizan, dicen “se lo merece”. Si el agresor se va, ellos toman su lugar.
Los pasivos no apoyan, pero tampoco condenan. Solo observan, por miedo.
El silencio también es una respuesta.
Ningún niño feliz hostiga a otro.
El agresor también es una víctima. Su popularidad es miedo disfrazado. Ejerce poder porque no sabe vincularse. Si solo lo expulsamos, el problema cambia de nombre. No desaparece.
Y la víctima no tiene un “perfil”.
¿Por qué tendría que defenderse? No hace nada para sufrir lo que sufre. No lo provoca con su forma de ser. La responsabilidad está en quien violenta, no en quien lo padece.
¿Qué hacer entonces?
Concentrarnos en los espectadores: que pasen de la mirada que condena al silencio, a la acción que frena. Denuncia grupal. Siempre grupal. Y condenar la conducta, no a la persona: “no nos gusta lo que hacés”. Se salva al niño, se condena el acto.
Y acá entra lo que más importa: los adultos.
La familia es el primer lugar donde se aprende a vivir. Los chicos no aprenden lo que les decimos. Aprenden lo que vivimos. ¿Cómo van a quererse si no nos ven queriéndonos?
La escuela no es solo un espacio de aprendizaje cognitivo. Si no es emocionalmente seguro, aprender se vuelve imposible. El docente es custodio de la autoestima de sus alumnos.
Familia y escuela no pueden seguir mirándose con sospecha. La grieta entre las dos la aprovecha el adolescente, y la paga con su salud mental. “Acá no hay bullying” es una de las frases más peligrosas que puede decir un centro educativo: casi siempre significa que no se quiere mirar.
Lo que cura es el vínculo. Y el vínculo no lo sostiene uno solo.
Amigos de algunos. Compañeros de todos. Somos muchos, o no somos.
#Bullying #SaludMental #Adolescencia #EducaciónEmocional #RevoluciónColibrí #EducarSinCulpa #diamundialcontraelbullying
Para esto son rápidos los inspectores.... Joden al que labura y al ciudadano común que trata de mantener todo en regla, pero hacen la vista gorda con la aglomeración de motos en las madrugadas que joden a todo el mundo y hasta pasan los semáforos en rojo y no respetan nada
@IdCanelones, @igalvar71 VERGONZOSO???
"Inspectores" dentro del aeropuerto de Montevideo, paran a coches supuestamente identificados como uber y sin decir más nada te quitan las chapas...
El boleto más caro del mundo, demoras el triple de lo común y un pésimo servicio.
Sumándole la prepotencia de los inspectores que obligan al chofer a abrir la puerta de atrás para meter más gente, tirando uno sobre los otros.
Si el transporte se rige con las leyes de tránsito es obvio que meter 60 personas en un bondi no estaría dentro de las normas.
La impunidad de @cutcsaok en su máximo esplendor.
Me parece perfecto siempre y cuando antes:
-Paren a todos los que andan sin matrícula o con la misma adulterada
-Paren las motos que hacen cualquier cagada en la calle
-Multen a los que circulan por la izquierda
-Cacen (si, de cazar) a los que hacen picadas