Todo me empece, el seso y la locura:
prívame este de sí por ser tan mío;
mátame estotra por ser tan suyo.
Parecerá a la gente desvarío
preciarme deste mal do me destruyo:
yo lo tengo por única ventura.
Garcilaso, soneto XXXVI
@UnaAlejandra1@Carlodmension El problema es una sociedad miserable hasta el tuetano y, por ello, arribista como ella sola. Acá sobrevivir se considera indigno si no se hace de X o Y manera. Los oficios varios no son un simple medio para un fin: son la cárcel de los que no tienen un cartón colgado en la pared
@Carlodmension Jajajajajajajajaja. Yo en cualquier momento pago el premium. Cuando le diga que me siga no se vaya a hacer el marica porque lo entutelo.
@Carlodmension A las gordas llevan una década inflándoles el ego publicitariamente. Es apenas normal que ahora cualquier cachalote se crea merecedor de todos los amores.
@Carlodmension A esos mismos hombres y mujeres de Dios también se los asesinó, torturó, quemó vivos y sus cadáveres fueron ridiculizados, por ejemplo, en nombre de la revolución en la Guerra Civil Española. El homo asinus del siglo XXI no deja de sorprender por su infinita estulticia.
Nacer pobre no tiene nada que ver con carecer (en todo caso aprender y desarrollar) de un sentido de la estética. Los complejos no son traumas, y los “traumas” no lo justifican todo; pero ustedes jamás estarán listos para esa conversación: tendrían que dejar de ser colombianos.
En Colombia casi todos tenemos traumas de pobreza.
La gente gomela gomela desde la infancia ha sido muy poca, casi toda en Bogotá (varios de mis mutis son de estos, y créanme que su mundo es ALIEN para el 90%+ de los colombianos)
De ahí se deriva la ostentación exagerada en redes (narcobarroco)
La gente quiere dejar CLARO, a su familia y amigos, que YA NO son pobres.
En Instagram Colombia se ostenta muchísimo más que en el Ig de un país verdaderamente rico como Dinamarca. Un danés promedio no necesita ostentar tanto, no tiene traumas de pobreza, no necesita demostrar nada.
Por esto mujeres jóvenes guapas terminan haciéndole la llave hidráulica a viejos rancios a cambio de una salida en camioneta, y una ida a un restaurante top para el dump.
Lamentablemente para el hombre joven pobre, la misma opción no existe (creo?)
La Lispector es otra de tantas/os con las/os que nunca pude concluir si lo que escribía era en serio o si todo era un engañabobos, una broma, un juego estúpido de palabras que línea a línea buscaba perpetuarse para, al borde de la desfiguración, maquillar su absoluta vacuidad.