Toda persona tiene derecho a vivir y a vivir como quiera; pero también tenemos el derecho de no dejarnos engañar. Para ello es necesario aprender a ser independientes, vivir nuestra propia vida y no permanecer esperando promesas que otros nos han hecho.
sin embargo, el hombre ha fracasado muchas veces debido a sus propias debilidades.
Dejemos entonces la debilidad, abandonemos los temores y la desconfianza en nosotros mismos. Tengamos más confianza en nuestro interior y más fe en Dios.
Es necesario comprendamos la gran necesidad de organizar nuestra forma de pensar y evitar las luchas que la mente impone. Debemos aprender a armonizar la mente y desarrollar los valores conscientes del corazón.
La buena lectura y las conversaciones sanas también contribuyen al equilibrio interior.
Quien desea avanzar por el camino que Dios ha trazado debe apartarse de los vicios, de las malas compañías y de todo aquello que conduzca a la violación de la Ley.
quedaríamos demasiado atrasados para ingresar en esta era.
Reflexiona sobre tu vida y trabaja activamente en tu despertar interior.
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En la Era Acuaria debe vivirse una vida de intensa actividad dentro de las ciudades; no es necesario retirarse a los bosques solitarios, porque esta es una era de sociabilidad, cooperación y confraternidad entre los seres humanos,
El movimiento que ejerce la Era de Acuario en la naturaleza y en nosotros los humanos nos invita a reflexionar que es la Era de la Intuición. Si pretendemos seguir manejando el destino de nuestra vida únicamente con la mente,
Ha llegado el momento de preocuparnos por el autoconocimiento. Es indispensable saber quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos y cuál es el propósito de nuestra existencia.
Sin embargo, dentro de nosotros existe un poder superior: la Divina Madre, llamada en distintas tradiciones Isis, María o Tonantzin. Ella puede desintegrar los defectos previamente comprendidos.
Cada defecto eliminado libera conciencia y nos acerca al despertar.