Para nadie es un secreto que hubo fraude y la plata en este país casi todo lo compra. Podrán haber comprado la presidencia pero nunca la dignidad de un país que aún tiene memoria y resistencia
Mientras Colombia se debate entre la vida o la guerra, los que apoyamos a Cepeda no como mesías sino cómo la única alternativa de una vida digna, los que apoyan a Abelardo están cagados de la risa como si estuvieran escogiendo una monita del álbum del mundial. Esto dice mucho
A Bogota no le cabe un runner más. Que fastidio andar en bici y una mano de gente en la ciclovía ruta “trotando” y otros caminando. No me jodan si prefiero andar con los carros que detrás de esa gente