Qué envidia tener la vida resuelta a los 23. Yo a los 23 tenía un solo par de tenis rotos, trabajaba en la calle. A todo lado me tocaba llegar a pie. Tenía cara de ladrón y se reservaban el derecho de admisión cuando me veían llegar. La cara de Tato no ayudaba, adjunto pruebas 😕
Transitamos la vida con obstinación, pensando siempre que algún día compensaremos el tiempo que ya hemos perdido, tiempo que ya no volverá. Solo entendemos con claridad esto, cuando la finitud de todo lo que habita el universo llama a nuestras puertas. Te abrazaría una vez más.🕊️
Ha llegado el día y solo puedo entenderme desde el privilegio. Tengo la fortuna de siempre estar rodeado de gente maravillosa. Por mi y por ustedes, por cada uno que tiene ilusión también por mi vida.