I think autistic people are often mistaken for being argumentative and needing to be right, when in reality, it's more about needing the information to be CORRECT... because we get overwhelming anxiety when we're convinced that it isn't.
The main difference between the 2026 financial crisis and the 2008 financial crisis, other than the fact that this one will be much worse, is that it won’t be global. The rest of the world will actually benefit as the burden of supporting the U.S. consumer economy will be lifted.
Hoy es 13 enero, Día Mundial de la Lucha contra la Depresión.
A una persona deprimida no se le dice que todo se soluciona pensando positivo, que le falta fuerza interior o que esta exagerando.
Meterte con la salud mental de alguien más, es lo más horrible y sin corazón que puedes hacer.
No se cura con un "no te preocupes, tienes que salir más".
La depresión silenciosamente termina apoderándose de ti.
No es un juego, busca ayuda.
📷: Astronauta Emocional.
El Tercer Mundo después del Sol: antología de ciencia ficción latinoamericana.
Compilador: R. Bastidas
Temática: Literatura, Narrativa
Editorial: Minotauro
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Podían poner un cartel que dijera “un año después”.
Pero en Notting Hill eligieron mostrarlo:
Hugh Grant camina por una calle y, mientras avanza, pasan las estaciones.
Un minuto de metraje. Doce meses de soledad.
Mi hija me pidió que la cambiara de colegio.
Así. Sin lágrimas. Sin enojos. Sin rabia.
Solo se me acercó mientras yo preparaba la cena y dijo despacio:
—“¿Puedo estudiar en otro lugar?”
Le pregunté si había pasado algo.
Me dijo que no.
Le pregunté si no tenía amigas.
Me dijo que no sabía.
Entonces le pregunté si alguien la trataba mal.
Y se quedó callada.
Esa noche no pegué los ojos.
Al día siguiente inventé que tenía que hablar con la directora.
Pero en realidad fui a mirar.
Me quedé en un pasillo y esperé al recreo.
Y ahí la vi.
De pie junto a la verja, con el termo en la mano, mirando al suelo.
Un grupo de niñas pasó y se empujaron entre ellas riéndose.
Un niño le tiró el jugo en la blusa y salió corriendo.
Otra niña le sacó una foto escondida con el celular y la mostró entre risas.
Ella no dijo nada.
Solo apretó los labios.
Como si ya estuviera acostumbrada.
Pero lo que más me dolió no fue eso.
Fue ver que una profesora pasó justo en ese momento.
La miró.
Miró a los otros.
Y siguió caminando como si nada.
Como si mi hija fuera invisible.
Después escribí al colegio.
Les conté lo que ella me había insinuado.
Que en el aula le escondían los cuadernos.
Que en los pasillos le ponían sobrenombres.
Que en el grupo de WhatsApp se burlaban de sus fotos.
Me respondieron con la típica frase:
—“No se preocupe, son cosas de muchachos. Lo estamos manejando.”
Pero no hicieron nada.
Nada.
Esa tarde, al volver a casa, me preguntó bajito:
—“¿Ya lo pensaste?”
Le respondí que sí.
Y que no tenía que volver más a ese colegio.
No preguntó por qué.
Solo dejó su mochila en la esquina y respiró profundo.
Como quien por fin suelta un peso que llevaba cargando sola.
Ahora estudia en otro lugar.
Ni más grande.
Ni más moderno.
Solo más humano.
Donde la miran a los ojos.
Donde la llaman por su nombre.
Y donde no tiene que hacerse pequeña para no ser molestada.
Porque un niño —o una niña— no pide un cambio de colegio por antojo.
Lo pide cuando ya no puede más.
Y lo más desgarrador no es lo que hacen sus compañeros…
sino lo que no hacen los adultos que se supone debían cuidarla.
Y ojalá esto no fuera tan común.
Ojalá no fuera yo una de tantas madres que aprendió demasiado tarde.
Porque hay algo que nunca se olvida:
el día en que tu hija te pide, casi en susurros,
que la saques del único lugar donde debería sentirse protegida.
Historia anónima
Disney and Pixar storyman Joe Ranft created this amazing guide to pitching storyboards. As someone who was terrified of public speaking, these tips were a lifesaver when I first started as a story artist. Forever grateful, Joe!