Él... no suele salir de su casa, salvo para ir a trabajar.
Pero hoy tuvo el deseo de hacerlo, y se encontró con este bar y su linda dueña. Está en la barra, esperando a ser atendido.
Esa mirada que le devuelve es todo lo que hace falta para pararse de donde estaba, yendo detrás de ella y soltando el cigarrillo antes ponerse a su lado.
—¿Adónde ibas tú tan tarde, lindura? Es peligroso a esta hora...
َ͢; ha de bajar la mirada un instante , brisas deslizan un mechon de sus cabellos oscuros antes de alzar los ojos . fríos pero con un leve brillo mordiendo sus labios con intensa presión .. no está nada mal que la lleve de juicio .