Malherido, derrotado y con la
mente hecha añicos por la voz
de su Padre, escapó en el ardor de
la batalla.
Desde aquel fatídico día, nadie ha
vuelto a saber de Thrain Lohefalter.
Se relata en los tomos más oscuros
que fue la propia Kaia Graves quien
se interpuso en su camino; fue la
mano de la mujer a la que juró amar
y proteger la que le asestó una
herida de gravedad mortal.