🚨 ¿Venezuela renace en manos de los que la saquearon? Todo lo que estuvo en manos de Jacqueline Faría terminó quebrado.
Pero su caso más emblemático es el del río Guaire, que atraviesa Caracas. Durante su gestión se destinaron más de 2.000 millones de dólares para sanearlo, pero nunca se avanzó en nada y el río sigue altamente contaminado.
Ni hablar de CANTV o MOLVINET, donde las cifras son astronómicas.
🇻🇪‼️| “Hicimos un milagro, una nueva ciudad en La Guaira, con tecnología, maquinaria. Esto es la nueva Venezuela, no la chatarra de antes”, expresó Hugo Chávez cuando inauguró la Misión Vivienda y entregó los inmuebles en 2012. Catorce años después, ninguna de esas viviendas quedó en pie por el terremoto y se reveló que estaban construidas con goma espuma, aluminio y materiales de baja calidad. ¿El promotor inmobiliario del proyecto? Alex Saab.
En Venezuela lograron lo que ningún lingüista del mundo había conseguido jamás: convencer a millones de personas de que el verbo "poner" era solo cosa de las gallinas y de nada más. Un verbo perfectamente correcto, uno de los más ricos del idioma español, reducido al gallinero por una frase que se repite con sonrisita de superioridad cada vez que alguien se atreve a usarlo.
Ayer mismo un amigo que lleva varios años en Madrid me dijo que se iba a "colocar los zapatos" y cuando le pregunté que si no sería "poner los zapatos", me respondió con el aire de quien acaba de ganar un debate: "las que ponen son las gallinas". Y ahí está el problema. Esa frase no es una corrección. Es un escudo construido sobre una mentira que alguien inventó hace décadas y que millones de venezolanos repiten todavía como si fuera doctrina lingüística oficial.
Porque "poner" no es un verbo de gallinas. Es uno de los verbos más ricos y versátiles del idioma español. Poner la mesa, poner música, poner atención, poner en duda, poner de moda, ponerse de acuerdo, poner fin, poner en marcha. La Real Academia Española recoge decenas de acepciones que no tienen absolutamente nada que ver con la producción avícola. Lo que ocurrió es que alguien tomó una de esas acepciones, la convirtió en chiste y con ese chiste logró algo notable: inhibir a millones de personas para que dejaran de usar una palabra perfectamente correcta por miedo a que se rieran de ellos.
Eso es un trauma lingüístico colectivo. Lo que hace esa frase no es corregir, es ridiculizar. No enseña, intimida. Es el tipo de coerción que no viene del conocimiento sino de la inseguridad, de ese complejo de querer sonar más fino, más culto, más cualquier cosa que no sea lo que uno es. Y la ironía perfecta es que el resultado de tanto afán de sofisticación fue sustituir un verbo perfectamente válido por otro que además se usa mal, porque colocar tiene un significado específico que no aplica a la mayoría de los contextos donde los venezolanos lo usan. No sofisticamos el idioma. Lo mutilamos por inseguridad y lo rematamos con un chiste de gallinas.
Así que la próxima vez que alguien te diga que las que ponen son las gallinas, recuérdale que la gallina no es el único animal ovíparo del planeta. Hay muchos otros que también ponen, pero creo que los que "colocan" todo, son los más tontos ¿o no?
Por ahí andan un montón de influencers defendiendo a Brayan Lucena como si fuera un santico. ¿Porque no alzaron la voz por la Sra Carmen (QEPD)? Ah porque Brayan lavaba dinero y les pasaba su tajada seguramente. ¡INMORALES!
This is how they do electric stunning for animals in slaughterhouses, and they die instantly..
There are so many details of human civilization that if we really looked closely at them, we’d be shocked.
#17Feb | Karen Brewer-Carias, venezolana amante de la naturaleza, instó a la población a cuidar los parques nacionales, luego de que se viralizaran varios videos en el Parque Nacional Morrocoy donde se evidencian prácticas inadecuadas dentro de sus espacios.
Durante el asueto de Carnavales, el parque se ha visto colmado de turistas que han hecho uso indebido de sus áreas, con parrillas dentro del mar, uso de tanganas, así como un elevado número de lanchas.
Ante esta situación, Brewer-Carias señaló que es necesario “crear conciencia y conocer” cómo estos espacios naturales aportan bienestar.
“Cuando un espacio natural tan frágil recibe a muchísima gente, lanchas, música a alto volumen y desechos, su equilibrio se ve comprometido y puede alterarse”, explicó la venezolana, quien promueve la educación ambiental como herramienta para proteger la naturaleza.
“Hay que aprender que lugares tan maravillosos como Morrocoy debemos protegerlos. Sí, disfrutarlos, pero sin destruirlos”, agregó.
Atención @morrocoytuyo :
Metieron presos a los vendedores de espuma…
pero aquí están los verdaderos delincuentes, con lujo de detalles.
Encuéntrenlos.
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Hasta que encuentren a estos delicuentes!