Los hombres siempre han buscado la afinidad con los troyanos derrotados, y no con los griegos victoriosos. Quizá sea porque hay una dignidad en la derrota que a duras penas le corresponde a la victoria.
Han pasado más de 30 años y sigue pareciéndome una de las mejores escenas de la historia de Batman.
Unos instantes antes, Bruce le confiesa a Alfred que necesita conseguir que los criminales le teman. Y, cuando se pone la máscara por primera vez, no hace falta que diga ni una sola palabra: basta con ver la expresión de Alfred para entender que acaba de nacer algo mucho más grande que un hombre.
Y la banda sonora de Shirley Walker elevándolo todo a otro nivel… Absolutamente magistral 🦇