no puede ser que la vida adulta sea levantarte, ir a laburar, volver a tu casa, bañarte, comer y dormir para levantarte al otro día y hacer exactamente lo mismo otra vez hermano me voy a morir
Hay personas que lograron superar sus peores momentos gracias a un perro que insistía en salir a pasear o a un gato que nunca dejó de acostarse a su lado. No son mascotas, son familia, y no pienso discutirlo.