Cuando eliges pareja, también eliges rutinas. Eliges si se madruga o se trasnocha, si se vive con calma o con ansiedad, eliges si se conversa o se evade. El amor no es solo conexión, es compartir valores, ritmo y visión. Es elegirse cada día, incluso cuando la magia no alcanza.
Fiel creyente de que uno de los momentos en los que uno se siente más amado en la vida adulta es cuando la otra persona hace cosas para facilitarte la vida día a día. “Yo te ayudo”, “yo me encargo”, “te colaboro”, “ocúpate de esto y yo me ocupo de lo demás”