Para reconocer la voz de Dios, puede ayudarnos ante todo el silencio, que favorece la atención y el recogimiento. Al liberarnos del estruendo de mil voces, reconocemos que algunas engañan nuestros deseos, otras nos compran sin alimentarnos, otras hablan por interés. En el silencio comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece. https://t.co/Y7qEwjKQUf
@Guatirezone Pero además del mal humor, lo que hay es un estrés crónico colectivo. Estar corto de plata todo el tiempo es psicológicamente demoledor; la gente no solo está obstinada, está drenada y sin energía para ser empática.