Se brotan si un norteamericano o un europeo viene a comprar tierras (y pagarlas obviamente) pero se hacen bien los boludos con todo el lumpenaje limítrofe que viene, las usurpa, se instala y se cuelga de la luz (sin pagar nada obviamente).
Eso son los zurdos. Eso es la izquierda.
te contesto como bahiense, @FacuMeneses
a nosotros nos dan la espalda desde hace cuarenta años, somos una ciudad olvidada por dios, por Buenos Aires y por La Plata. como en democracia lo que valen son los votos y el poder de lobby en el senado y nosotros no tenemos nada de eso, no nada hemos recibido ni planes federales, ni polideportivos, ni autopistas, ni la SUBE a dos mangos. jamás.
lo de darnos la espalda cuando estábamos agonizando, te invito a visitar Bahía para que veas que el acueducto, que es PROVINCIAL, está igual o peor que al momento de la inundación.
ciudad sin votos pero con el puerto más profundo del país y su mayor polo petroquímico, saqueada y descapitalizada al hartazgo por el AMBA. es decir: una ciudad de gente que se sentía muy pelotuda. llevábamos décadas pagando servicios el quintuple que en el AMBA, Milei acomodó eso y en el interior ya no nos sentimos ciudadanos de segunda. un trabajador bahiense ya no paga la SUBE varias veces más de lo que la paga un porteño. ya no les subsidiamos el gas a las almas bellas de Palermo woke.
la energía se mueve, llegan inversiones, llega trabajo genuino. volvemos a sentirnos orgullosos de lo que podemos aportar a la transformación del país. es una ciudad difícil en todo punto de vista pero no sé si tildar de enfermos mentales a una sociedad que no conocés es lo más adecuado. una maestría en Di Tella debería darte herramientas para hacer un análisis un poquito más rico.
@crownholder90s@JMilei@paulinor76 Lloran con que el insulto está de más. A todas estás mierdas no hay que darles ni un milímetro. Tergiversan, modifican la opinión de la gente, mienten. Los periodistas pautados y basuras tienen que recibir su merecido no puede ser que todo les salga gratis.
CAYERON TODOS EN SU PROPIA TRAMPA.
Armaron un rejunte que, en circunstancias normales, jamás hubiera sido posible. Se juntaron dirigentes, partidos y sectores que durante años se enfrentaron, se insultaron y aseguraron representar cosas completamente distintas.
¿Y para qué?
Para intentar transmitirle a la sociedad una sensación de urgencia que la mayoría de la sociedad argentina no comparte.
Pero cometieron un error formidable: la urgencia que terminaron mostrando es la de ellos.
La urgencia por conservar cargos, estructuras, cajas, influencia y una forma de hacer política que siente amenazada su propia supervivencia.
Querían señalar a Milei y terminaron señalándose entre ellos.
Querían demostrar que existe una emergencia nacional y terminaron ofreciendo una de las fotografías más elocuentes de aquello que Milei bautizó “la casta”: personajes que parecían irreconciliables descubriendo súbitamente que pueden estar todos juntos cuando sienten amenazado su lugar en el sistema.
No los unió un proyecto de país.
Los unió el miedo a quedarse afuera.
Y quizás todavía no comprendieron lo peor: en su desesperación por evitar desaparecer políticamente, pueden haberle mostrado a la sociedad exactamente por qué tantos argentinos quieren que esa política desaparezca para siempre.
Cayeron en su propia trampa.
Y encima posaron para la foto.