Entonces para que quede claro: esto es lo que defiende la basura hija de mil puta de @NicolasFioren. Nunca pero NUNCA podes estar del lado de estos terroristas hijos de puta. Es una cuestión moral.
Milei fue a París y consiguió US$27.000 millones en inversiones nuevas.
pero nunca nos olvidemos de la miseria de donde venimos, cuando Angola era nuestro principal socio.
@Trumperizar Argentina, el único país donde quieren de presidente a la ex-presidente que esta con prisión domiciliaria por corrupción y tratos ilícitos solo porque en su gobierno "vivían bien".
ES UN ESCANDALO.
Miren el NARIGUETAZO que se pega en plena sesión.
Juan Manuel Rossi es diputado provincial de Entre Ríos por el bloque Juntos, Frigerio, por Entre Ríos.
@Julisagastume_@noticias_argy Literalmente vió a la cámara y se acomodó allí para hacer lo que haya querido hacer. No hay que justificar las actitudes pedantes de la gente mayor.
@laderechadiario Yo entiendo el odio pero nisiquiera dijo nada de nosotros. Literalmente están festejando su triunfo, están siendo bastante respetuosos con nosotros (no todos pero si la mayoría). No veo necesidad de insertar odio con el post.
Soy Argentino y debo decir que aunque quedamos en segundo lugar, estoy feliz de que Argentina llegó hasta el final. Me ilusione y fui feliz con todas las emocione que llevaba. Felicidades a España por la victoria. Jugaron de locos.
@Dexerto Me llama la atención la mayoría de los comentarios que dicen que el atletismo femenino "murió" o que su audiencia caerá solo por no permitir algunos ángulos. Si quieren ver ángulos morbosos y eroticos, vayan a ver porno. Por estos comentarios es que tomó esa regla.
Carta abierta al Presidente de la Nación.
Señor Presidente:
Le escribo no como un dirigente político, sino como lo que soy hoy: un ciudadano del sector privado. Uno más de los millones de argentinos que producen, que generan trabajo, que arriesgan su capital todos los días y que en su momento decidieron acompañar un cambio que parecía imposible.
Le escribo justamente porque creo en el modelo económico y las reformas que su gobierno está llevando adelante. Y porque creo en él, no puedo quedarme callado ante lo que está pasando. Confío en el cambio cultural que decidimos encarar los argentinos.
Hay una situación que usted conoce mejor que nadie y que no necesito nombrar. Una situación que viene desgastando al gobierno desde hace meses: ocupa la agenda, tapa los logros y erosiona lo más valioso que tiene este proyecto, que es la palabra. Los argentinos no votaron solamente números. Votaron la promesa de terminar con los privilegios, con los acomodos y con la idea de que hay funcionarios que están por encima del resto. Ese fue el contrato. Y ese contrato hoy se está poniendo en duda.
Acá está el punto que quiero dejarle, con todo el respeto: este proyecto no es suyo. No le pertenece a una persona, ni a una familia, ni a un círculo de confianza. Este proyecto es de la enorme mayoría de los argentinos que decidimos, democráticamente y en las urnas, dejar atrás décadas de malos hábitos. Usted es el representante de ese cambio y el principal responsable de cuidarlo. Pero no es su dueño. Y cuidarlo, muchas veces, significa tomar decisiones que duelen.
Porque las ideas y los proyectos valen más que cualquier relación personal o familiar que un presidente pueda tener. Más que cualquier afecto, cualquier lealtad y cualquier confianza individual, como la que en algún momento tuve en usted. El día que una relación personal pesa más que la coherencia del proyecto, el proyecto empieza a morir por dentro, aunque la economía siga funcionando.
Se lo digo con autoridad moral, porque a mí me tocó vivirlo del otro lado. Fui de los que fundó este espacio. Lo construí desde el principio, cuando casi nadie creía. Y un día me sacaron, de manera unilateral, sin preaviso, a través de un tuit, con excusas ridículas. Me dolió, claro que me dolió. Pero supe callar. No salí a romper nada, no le hice daño al proyecto y no me convertí en bandera de la oposición. Entendí que el proyecto era más grande que yo, y que mi orgullo personal no podía estar por encima de lo que millones de personas estaban esperando.
Si esa misma vara se aplicó conmigo —un fundador, apartado injustamente—, lo único que pido hoy es que se aplique con la misma firmeza con cualquier funcionario. Sin distinciones, sin blindajes y sin excepciones por cercanía. La coherencia no se reclama solo cuando es cómoda.
No le pido que me dé la razón. Le pido que tome la decisión que corresponde. La que cuida el modelo, la que protege la palabra empeñada y la que le devuelve al gobierno la fuerza moral que le dieron los argentinos.
Este cambio es más grande que cualquiera de nosotros. Más grande que yo, que ya lo viví en carne propia. Y más grande, también, que usted, Señor Presidente. Cuidarlo es su responsabilidad. Y todavía está a tiempo.
Con respeto, y con la sinceridad de quien quiere que esto salga bien,
Ramiro Marra.