Nostalgia: es delicada, pero potente. En griego, significa literalmente “la pena de una vieja herida”. Es una punzada en el corazón mucho más poderosa que el simple recuerdo.
Esto va mucho más allá del Madrid e incluso del fútbol. Es abrazar a ese chaval que veía Los Manolos mientras etiquetaba fotos en Tuenti y tenía un verbatim con Danza Kuduro y Angelito sin Alas.