No, no— solo el manerismo no. «Todo» lo que tiene que ver con ella. Que sea honesto.
Eiish. Que cómodito, que a gusto. Debería dedicarse a mimarla, que se lo plantee como nuevo trabajo.
No se diga más. Cuidadosamente acomoda a su ángel de espaldas a él y, con dedos prácticos, precisos, comienza a masajear el puente entre su cuello y hombros.
Puede contarle, si gusta.