Fui al tianguis donde solía ir con mi mamá cada ocho días, y el señor de la carne me preguntó por ella, y no supe que decir solo cerré los ojos y me dice ay werita, y me dio chicharrón...
Hacer cine en México es un acto de valentía. Ver cine mexicano es un acto de resistencia. Proyectar cine mexicano es un acto de fe.
Hablar, divulgar y escribir sobre cine mexicano es apoyar todas las batallas.