El sutil titubeo en la voz de Ragna al pronunciar su nombre, junto con el suave rubor que alcanzó a distinguir en su rostro justo antes de que él cerrara los ojos, provocó un vuelco de intensa ternura en el pecho de Tifa. Para una mujer acostumbrada a contener sus propias dudas y
Más que impulsos, era respeto, doblemente por la situación actual que le reveló era indicado el no atreverse a nada más por su corazón que se encontraba afligido.
Pero ahora ya no importaba, se había marcado el antes y después de manera más que clara.
Nunca hubiese imaginado iba a encontrar esa chispa con alguien más, y ahora aquí estaba, con alguien que seguro era deseo o mínimo fantasía de alguien sin problema. Quería tocarla más, aunque era notable no iba a apresurarse, y no podía imaginar que tanto estaba haciendo despertar dentro de ella; una cosa tras otra.
Ella rozó con ternura su nariz contra la de él, manteniendo sus cuerpos pegados sin romper el contacto ni un solo segundo.
─── No tienes que ir con tanto cuidado, Ragna... ───
Susurró con la voz tibia y ligeramente acelerada por la emoción, mirándolo directamente a los
Las palabras del peliblanco, directas y desprovistas de cualquier duda o filtro, retumbaron en el pecho de Tifa como un latido acelerado. Escucharlo confesar que la observaba desde antes, que la encontraba hermosa y fuerte, pero que había contenido sus impulsos por puro respeto
El podía ser tan firme y siempre fijo a su objetivo, pero emocionalmente, el corazón que le quedaba para ello a comparación... Ahora se estaba dando cuenta de la diferencia.
Sobraba decir que si la deseaba genuinamente, no solo algo de una noche y pasajero, antes obviamente no había ninguna intención de ese tipo presente; mucho menos oculta. Pero ahora todo aquello había cambiado, habiendo descubierto todo de una forma tan natural, era básicamente uno de esos 'clics' instantáneos que eran imposibles de explicar, solo dejar suceder.
Igualmente, pasó a demostrar no solo le estaba guardando bastante respeto, pero ahora cuanta apreciación le tenía a su atractivo como mujer, incluso antes de tocar más su cuerpo, ver más de este... Por ende, ahora pronto le mostraría que tan afortunado se sentía de poder tener a una mujer como ella en brazos.
Encenderse conforme sus cuerpos se estrechaban aún más. Ella pegó por completo su pecho contra el de él, rodeando su cuello con los brazos haciendo que Ragna se inclinara para acoplarse a su altura, permitiendo que la llama contenida en la penumbra del Séptimo Cielo finalmente