Es hora de tomar decisiones y comunicarlas. Dejar de esconderse. Ponerse los pantalones largos. Es el presidente. O sale a bancar a Costas y contarnos cómo se sigue. O lo echa y empieza a presidir en serio. Basta de tibieza y silencios.
Culpa de Costas seguir apostando a jugadores como Basso y nunca a nada diferente.
Culpa de los jugadores que ya no tienen ni vergüenza deportiva.
Culpa de Milito, que armó un plantel impresentable gastando 23 millones de dólares. No se salva nadie.
Racing terminó atacando con Toto (San Telmo), Pérez (1 gol en Los Andes), Pizarro (dos años sin gol) y Vergara (cumpleaños). Entre el evidente salto de calidad de Milito y las limitaciones táctica de Costas, el presente es este.
Hay momentos que parecen simples, pero significan muchísimo.
Junto a Tablero de Oportunidades, festejamos los cumpleaños de los chicos/as del primer trimestre.
Una torta gigante, panchos, regalos y un festejo pensado para que cada uno pudiera sentirse especial, acompañado y celebrado.
Porque creemos que crecer también es esto: tener espacios donde compartir, sentirse querido y construir recuerdos felices junto a otros.
Fue la primera vez que Costas sacó a Sosa por bajo nivel. Fue la primera vez que el DT fue contra sus jugadores. El partido del capitán fue malo, pero por sobre todo, apático. Fue el primero en ir contra las palabras de Cannavo. Y hoy Costas reafirmó al lateral.
García Basso, Martirena, Rojo, Di Césare, Sosa se quieren ir. Nardoni, Almendra, Salas, Juanfer y Roger ya lo hicieron. Los refuerzos no enganchan. Esta es la motivación que falta en Racing y ya es pública vía Cannavo.
Hay muchos ciclos cumplidos en Racing y Cannavo, sin quererlo, los expuso. Ya se fueron muchos campeones y los que quedan se quieren ir (salvo el 9 con contrato europeo). Costas, con sus mil errores, intenta contener. Está difícil.
Mercado 1: fichaje top Richard Sánchez (más de 3 palos se fue casi sin jugar).
Mercado 2: fichaje top Conechny. 3.5 (¿vale eso?).
Mercado 3: fichaje top Miljevic. 3 palos y ya casi no es tenido en cuenta.
La “productividad” de Rojo. Ausente de toda la serie con Vélez. Gol en contra y fractura a Sosa con Flamengo. Tres lesiones musculares (las públicas). Arregló para irse a Estudiantes a espaldas de todos. Regaló el clásico con River. Racing merece respeto y dedicación.
La devaluación de Racing
La derrota en el clásico dolió. Como un palazo en medio de la nuca, ni bien terminó el partido nos costó reaccionar, inmóviles, con muchas cosas por querer decir pero con ausencia de las palabras para hacerlo.
La realidad es que Independiente ganó y eso no esta en discusión. Pero lo que debemos debatir, puertas adentro y después de esta derrota, es otra cosa: ¿Qué pasó en Racing en este último año y medio?.
Racing es mejor equipo que Independiente y tiene mejor plantel. Pero no debemos caer en el error de compararnos con un equipo que viene en ruinas desde hace 20 años. Eso sería bajar demasiado la vara. Racing debe compararse con Racing.
Si analizamos este Racing con el Racing de finales de 2024 (campeón de la Sudamericana) el equipo se devaluó. Y de gran manera.
Diego Milito usó una plataforma estable para despegar políticamente, se abrazó a su condición de ídolo respetado y según él había “muchas cosas por mejorar”. Tanto es así, que hizo hincapié en la infraestructura y en mantener un buen plantel, pero que tenía sueldos bajísimos. No le faltaba razón.
Pero luego de 15 meses de gestión, las bajas de futbolistas fueron muchas, los conflictos con los jugadores se acumulan y no disminuyó el gasto en el mercado de pases: si vamos estrictamente a los números, Racing gastó cerca de 23 millones de dólares en tres mercados consecutivos.
A las tan mencionadas bajas de Juanfer, Roger y Salas, se sumaron este año las de Almendra y Nardoni, dos jugadores titulares y clave durante todo el ciclo campeón de Costas. Se hicieron apuestas demasiado arriesgadas, se utilizó hasta el hartazgo la expresión “no hay plata” -sobre todo en 2026- y no se reemplazó con la misma jerarquía. Hubo intentos de estirar al máximo problemas evidentes: con algunos no se pudo (Cannavo llegó después de que Colombo y Rubio jueguen de 4) y con otros se mantiene hasta el día de hoy (no hay reemplazo de Rojas).
Lo que es evidente es una cosa: Costas quiere mantener la paz. En otro momento, y conociendo al entrenador, hubiera estallado. Costas es fiel a su palabra, quiere cuidar a Racing y arreglar los temas puertas adentro. Pero se le hace cada vez mas difícil. Ya no está en sus manos salvaguardar la paz en el vestuario.
Y esto también se debe en parte a los jugadores, que se agolpan para pedir aumentos o querer irse, pero se olvidan de sus obligaciones. Nadie les pide amor por la camiseta, pero al menos respeto. Cada vez que un representante sale por los medios y desnuda un conflicto, es el jugador el que le falta el respeto a Racing. No se crean que están pidiendo simplemente por sus derechos. Son privilegiados por estar donde están, pero eligen el papel de divas y reducen su protagonismo al sueldo mensual. Acá también debería haber autocrítica de su parte.
Dicho esto, si durante mucho tiempo creímos que, pese a las ausencias, este equipo llegó a la semifinal de la Libertadores y a la final del torneo local porque realmente tenia un buen plantel, armado y competitivo, debo decir que a esta altura no lo veo así. Racing llegó a esas instancias con la resaca (en el buen sentido) del equipo 2024. Y no tengo ninguna duda de que la poca ambición para reemplazar la jerarquía perdida nos privó de obtener la Libertadores y el titulo local. Y esto le cabe a la dirigencia.
Pongo un ejemplo: Vietto estuvo a 10 cm de meter a Racing en una definición por penales para llegar a la final de la Copa. Hoy ya no está en el plantel. Puedo entender los motivos, pero ahora necesito que alguien me explique por qué después de su partida -a San Lorenzo, donde es titular- solo llegó Pizarro, un desconocido jugador que ni bien entró ya nos dijeron que no podía jugar.
Elías Torres lesión grave, Carboni lesión grave, Zaracho juega uno si y dos no, lo mismo Zuculini… ¿de verdad me quieren convencer de que este equipo está igual de bien parado que el de finales de 2024, cuando asumió la nueva administración?
Racing se devaluó. Racing perdió valor, bajó su vara, se pegó varios tiros en los pies. Y eso que no hablamos de infraestructura, la gran esperanza que tiene la gestión actual de revertir con hechos lo que aún no se ve. Como las grandes potencias del pasado, parece que se busca quedar en la historia por las columnas construidas de mármol. Pero esto es un club de futbol, ojalá no se lo olviden.
Para concluir, pienso que Costas está actuando como un terraplén que evita el desborde de las aguas. Y por eso hay que cuidarlo. Lo critico y lo seguiré criticando por sus planteos tácticos cuando se equivoca, por la tardanza en los cambios o porque el equipo no demuestra una idea clara de juego, pero les puedo asegurar que sin Costas el hervidero y el desconcierto seria todavía mayor.
No escribo esto porque se perdió el clásico, los partidos se pueden perder, escribo esto porque si se hubiera ganado todas estas cosas hubieran quedado debajo de la alfombra y lo que es peor: muchos seguirían creyendo que se están haciendo las cosas bien.
Pero no. Racing es mas grande incluso que los ídolos de Racing. Racing es su gente, es una institución gigante y el amor de nuestras vidas.
Por el bien de Racing -y si tanto buscamos la unidad- no traten de conformarnos. Lo más difícil del mundo en Racing (y lo sabemos por experiencias claras) es estar a la altura.
Bajar la vara no es una opción. Tienen tiempo.
Alguna vez un periodista le preguntó a Maravilla (junto a Salas) cuál era la clave del éxito y no dudó: “No nos sobra nada”. Lo que hizo ayer seguramente lo volverá a poner en su lugar. El 9 es un animal del área, un optimista, un laburante. No un dotado para hacer lo que hizo