(…) 𝙀ntonces tú y yo mejor deberíamos atravesar el atardecer del río 𝗦𝗮𝗻𝘇𝘂 y juntos unirnos a los demonios 𝗁͟𝖺͟𝗆͟𝖻͟𝗋͟𝗂͟𝖾͟𝗇͟𝗍͟𝗈͟𝗌 que allí habitan.
Incluso si eres solo una 𝐜𝐚𝐥𝐚𝐯𝐞𝐫𝐚 ¡Te seguiré 𝗮͟𝗺͟𝗮͟𝗻͟𝗱͟𝗼!
—Quiero que la foto se vea bien ¿No deberíamos practicar primero? Cuanto más lo intentemos mejor.
De a poco se fue inclinando hacia él hasta quedar con su torso pegado al suyo, la mano que sostenía el arma se presionó contra el suelo desde su palma, aun algo amenazante hacia él. Seguía pareciendo que en cualquier momento iba a hacerle daño, mientras que por otro lado al mismo tiempo había empezado a frotarse descaradamente contra su entrepierna en búsqueda de alguna reacción que siguiera divirtiendola.
—Puedes decirme Any, ahora ya no somos desconocidos, Johan. ♡
𝙆𝙜𝙝... quejidos salen de una manera poco audible. Buscando una solución se añade un problema. ⎯ ¿Y-yo? Johan... ⎯
Aprieta la carne que tiene en mano, moviendo la cadera para intentar apartarla. Y todo lo contrario ocurre; la hace caer más hacia su entrepierna.
—Lo tengo, estoy cómoda o lo estaba hasta que apareciste tú.
Sería tan fácil como rasgar esas telas y ser libre, hasta fingió querer zafarse, pero solo terminó apretando más la tela contra su piel aun lo suficientemente suave como para imitar un cuerpo vivo.
—Tengo la boca libre y aun puedo morderte.
Resopló cuando tocó su mejilla y trató de alcanzarlo con una mordida, aunque una bastante suave a comparación de cuando usaba esos dientes para rasgar carne.
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──𝙎𝙚𝙜𝙪𝙧𝙤... Se ve que tienes todo bajo control...
ㅤ⠀⠀ ㅤ 𝐓an obvia es su burla que su boca tapa para no salir del personaje; es un poco gracioso el verla así.
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Que agradezca que le deja fingir que tiene el control por un rato...
Su mirada enseguida se fijó sobre las manos ajenas, su ojitos siempre tan carentes de brillo parecían de llenarse de vida y emoción con el simple hecho de ser tocada por él, podría decirse que estaba contenta de salirse con la suya.
Sabe que miente... Aún así, no puede pelear contra sus propios instintos, sus manos ya presionan sobre la piel de tes morena justo en la zona de los glúteos.
Al principio tuvo el reflejo de morderla, se escuchó el sonido de sus dientes chocar entre sí al fallar, aunque en lugar de volver a querer morderla pareció quedarse quieta viendo como se ponía sobre ella, estaba calentita...
Desafortunadamente, la ayuda que parece que recibirá de la traviesa gatita azulada es que se acomode sobre ella aprovechando su posición tan comprometedora.
Ronronea, ronronea.
¿De repente se volvió un científico experto en virus? Hmph...
Lo que sea que haya estando parasitado el cuerpo de la morena no para de querer reproducirse con él he infectarlo, así que tal vez sí...
Aunque ahora sea un cadáver reanimado no ha dejado de ser una gatita también, esas costumbres no se pierden, aunque parece que necesita algo de ayuda esta vez.