Me di cuenta de que Mariano ya no me quería cuando nos fuimos a dormir. No fue porque le sonó el teléfono a la madrugada y se fue a atender al baño, tampoco fue porque encontré un arito plateado en su auto cuando yo uso sólo dorado, en realidad fue por cómo me preparó el café.
Un facto: Nos guste o no, si queremos que algo dure, hay que aprender a perdonar, incluso lo que jamás pensamos tolerar. Porque si siempre nos vamos a la primera, difícilmente construiremos algo sólido. El mayor reto es ese, decidir que errores estamos dispuestos a perdonar