@mcedilloe@AlertaNews24 No estas equivocado, si influyó mucho el tipo de terreno en la magnitud del desastre en la zona, tengo entendido que el suelo de Caracas y la Guaira son suelos blandos, lo que amplifica la magnitud de los movimientos sísmicos.
«El ADN humano es 98% idéntico al del chimpancé. Sin embargo, los humanos construimos telescopios, componemos sinfonías y tenemos ciencia y literatura, mientras los chimpancés apilan cajas y comprenden lenguaje de señas, igual que nuestros niños pequeños. Si ese 2% es lo que nos hace tan diferentes, imaginen una especie 2% arriba de nosotros en esa escala.
¿Nos considerarían siquiera inteligentes? Es como cuando vas caminando y ves un gusano. No te detienes y te preguntas qué estará pensando el gusano, ni intentas siquiera comunicarte con él. Comparado contigo, el gusano es demasiado tonto para eso.
Tal vez la razón por la que no hemos tenido contacto con una civilización extraterrestre más avanzada e inteligente es porque ellos han observado la Tierra y han concluido que no hay vida inteligente aquí».
— Neil deGrasse Tyson
@JDanielF46@Banesco@vozclementina A mí tampoco me deja ni comprar ni vender por ninguno de los métodos disponible de compra/venta, y llevo desde la semana pasada así.
@EloyFe2626@estendenciavzl Que hablas mrc, si hace 2 años te digo ok, pero ese stadium lo han restaurado, grama, asientos, etc. Basta con unas búsquedas en Google de noticias recientes.
2001: una nueva era
El 11S es la línea divisoria que marca la frontera entre el siglo XX y el XXI. Es la caída de Roma de nuestros días, el fin del mundo que creíamos conocer y, en cierto modo, el comienzo de la historia reciente.
Aquella mañana de 2001, diecinueve terroristas secuestraron cuatro aviones comerciales para atacar Estados Unidos. Murieron 2.996 personas, 2.606 de ellas en las Torres Gemelas.
Han pasado veintidós años y la vida, como siempre, continuó su curso. En ese momento no lo sabíamos, pero el nuevo mundo surgido a partir de entonces poco tendría que ver ya con el anterior. Y es que el 11S no fue un ataque al uso, como el de Pearl Harbor sesenta años antes o cualquier invasión patrocinada por una potencia enemiga. No. Estábamos ante un nuevo paradigma de guerra contra un adversario que, desde desiertos remotos, extendía un radio de acción de límites un tanto difusos.
Ese día muchas certezas se derrumbaron junto a las Torres Gemelas. Fue un trauma de tales dimensiones que afectó a la seguridad en los aeropuertos, a la forma de comunicarnos e incluso a la arquitectura de los edificios. Acciones tan cotidianas como pasar un portátil por los controles de seguridad sin enseñarlo primero, los tiempos de llegada a la terminal si el avión iba a tocar suelo americano o protagonizar una romántica despedida en la puerta de embarque sufrieron un duro revés tras los atentados.
En un plano global, el 11S también dilapidó la confianza de los ciudadanos en las instituciones, en los servicios de inteligencia y en los gobernantes. Fue la prueba de que todo es falible y es entonces cuando estamos expuestos a la peor de las catástrofes.
Los atentados al World Trade Center y al Pentágono fueron el final de muchas cosas y el principio de otras tantas. Al otro lado del Atlántico, los más pequeños almorzábamos viendo el telediario sin ser conscientes de la magnitud de lo ocurrido; otros ni siquiera habían nacido. Yo tenía nueve años y recuerdo a los míos, incrédulos frente al televisor que acabábamos de comprar, viendo las sobrecogedoras imágenes de aquellas dos gigantescas chimeneas envueltas en humo, antes de colapsar y sepultar Manhattan bajo un manto de polvo, escombros y muerte.
Todo Estado tiene su némesis: Atenas tuvo a Esparta, Roma a Aníbal y el Imperio Español al Británico. Pero hasta aquella mañana de 2001, era simplemente impensable arrebatarle a Estados Unidos los galones de amo y señor del mundo. El tablero geopolítico era algo distinto al actual: la Unión Soviética había desaparecido diez años antes, China aún era el cachorro de un león; y Rusia, ya con Putin en el poder, atravesaba los problemas derivados de la transición del comunismo al capitalismo.
Estados Unidos tuvo miedo por primera vez en mucho tiempo, pues la hegemonía norteamericana quedó en entredicho dado que el mundo monopolar surgido tras la caída del Telón de Acero dio muestras de tambalearse. Fue como perder el estatus de potencia indiscutible contra unos enemigos de aspecto lejano que le ponían rostro al recién estrenado milenio. Y en una sola mañana.
Tras la reivindicación de los atentados por parte de la organización terrorista Al Qaeda, la Administración de George W. Bush emprendió su particular "guerra contra el terror" en Afganistán, con segunda parte en Iraq. Osama Bin Laden se convirtió en el enemigo público número uno y su imagen coparía los informativos durante la primera década de los años 2000.
El tiempo pasó, pero la herida que aquellos aviones dejaron en el seno de la sociedad estadounidense tard�� en cicatrizar. Otras, las personales, nunca lo harían.
Cuando Nueva York inauguró el nuevo One World Trade Center y el memorial a las víctimas en 2014, Internet ya llevaba un tiempo instalado en nuestros bolsillos, la teoría conspiranoica moderna campaba a sus anchas y la inmediatez en el consumo de la información se afanaba en desdibujar la frontera entre noticia y fake new. En una década, la humanidad había cambiado tanto como en los veinte años anteriores. Hoy, vivimos en un mundo más seguro que en 2001, pero también más vigilado. Hemos ganado en confort, sí, pero ¿a qué precio?
A las puertas de 2024 y, con la pandemia ya enfilando hacia los libros de Historia, los tambores de guerra vuelven a sonar en el viejo continente, recordándonos que no existe nada nuevo, sólo lo olvidado. El 11S es el acontecimiento más importante del siglo XXI hasta la fecha, una tragedia que cambió el mundo, pero que también nos cambió a todos.
José Ángel Ríos.
@UHN_Tech @UHN_Plus@WABetaInfo Ojalá, de por si WhatsApp baja la resolución/calidad de las imágenes y para enviar una imagen full calidad tienes que enviarla como archivo. Con esto sería más práctico en ese aspecto
@alejo_chaparroX@MercantilBanco Estoy igual desde ayer, no puedo enviar ni recibir dinero. Solo pude recibir cierta cantidad luego de intentar no sé cuántas veces la otra persona... Y fue un error por qu�� ahora no puedo mover ese dinero a ningún lado