Nunca dejemos de agradecer a aquellos que, en nuestros peores momentos, nos brindaron cosas intangibles: Tiempo, apoyó, lágrimas, aliento.
Gente que se sentó y lloró con nosotros porque nos dolía, gente que nos permitió mostrarnos vulnerables y se mantuvieron ahí.
Cosas que aprendí este año:
Soltar lo que ya cumplió su ciclo.
Las personas dan lo que son.
Cada quien va a su ritmo, no tengo que compararme con nadie, mi camino es único.
Poner límites, es un acto de amor propio y no te hace mala persona.
No creas todo lo que piensas, la
Tarde pero aprendí que merezco que me quieran siempre y no a ratos; que me merezco que me demuestren amor con hechos y no con palabras; que me merezco ser prioridad y no merezco ser la indecisión de nadie, tarde pero aprendí a quererme y saber lo que me merezco y lo que no.
A veces siento que sobro de acá sobro de allá, que a nadie le importa si estoy, si me voy o si me quedo, que nadie ve mi esfuerzo, ni mis ganas de querer estar bien siempre en cada cosa, o cada persona. A veces el no sentirse valorado duele un montón.
Todos hablan del amor propio y del empoderamiento, pero nadie habla de cuanto duele. Duele conocerse a uno mismo y ponerse límites, duele decirse no a uno mismo a pesar de que es lo que uno quiere. Nadie habla de eso, de que el amor propio, también duele.
hay días que me duelen hasta las cosas que creía superadas y me hacen darme cuenta que a lo mejor el dolor nunca se va, solamente lo empujas a un rincón de tu mente y tratas de hacer espacio para otras cosas pero si lo buscas, en el fondo, siempre está.