🚨 | Grave denuncia en Barquisimeto: familiares y vecinos acusan a funcionarios del DAET de la PNB de detener arbitrariamente a menores de edad y exigir dinero a sus familias a cambio de liberarlos.
Según la denuncia, incluso habrían exigido eliminar los videos que evidenciaban el procedimiento.
🧭𝐋𝐚 𝐩𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚 𝐞𝐬 “𝐩𝐮𝐫𝐬𝐮𝐢𝐭.”
𝐄𝐥 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐢𝐝𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐓𝐫𝐮𝐦𝐩 𝐡𝐚 𝐝𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐭𝐨 𝐚 ����𝐨𝐬 𝐯𝐞𝐧𝐞𝐳𝐨𝐥𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐨 “𝐟𝐞𝐥𝐢𝐜𝐞𝐬”. 𝐄𝐥 𝐩𝐫𝐨𝐩𝐢𝐨 𝐥𝐞𝐧𝐠𝐮𝐚𝐣𝐞 𝐟𝐮𝐧𝐝𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐄𝐬𝐭𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐔𝐧𝐢𝐝𝐨𝐬 𝐨𝐟𝐫𝐞𝐜𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐦𝐞𝐝𝐢𝐝𝐚 𝐦á𝐬 𝐩𝐫𝐞𝐜𝐢𝐬𝐚.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
El presidente Donald Trump ha utilizado la palabra felices para describir a los venezolanos y, en lugar de discutirla recurriendo al conocido inventario de todo lo que mi país ha padecido, prefiero examinarla a la luz de una de las ideas más bellas y exigentes que Estados Unidos ha aportado al pensamiento político: “Life, Liberty and the pursuit of Happiness”, vida, libertad y la búsqueda de la felicidad.
Naturalmente, solemos detenernos en Happiness, pero quizá la palabra verdaderamente extraordinaria de esa frase sea pursuit, porque Thomas Jefferson no escribió que el gobierno debiera hacer felices a las personas, ni que pudiera garantizarles la felicidad; escribió algo mucho más sofisticado: que los seres humanos poseen el derecho de salir en su búsqueda de acuerdo con su propia conciencia, sus aspiraciones, sus afectos, sus errores y su propia comprensión de aquello que hace que una vida merezca ser vivida.
Vista desde esa perspectiva, señor Presidente, quizá felices todavía no sea la palabra adecuada para describir a los venezolanos.
La pregunta más reveladora no es si los venezolanos sonríen, celebran, van a restaurantes, abren negocios o sienten un alivio genuino cuando las circunstancias comienzan a cambiar, sino si hemos recuperado plenamente la condición que permite que la felicidad sea algo más que un momento afortunado o un acto privado de resistencia: la libertad para perseguirla.
Los venezolanos somos particularmente fáciles de interpretar mal desde afuera porque hemos desarrollado una extraordinaria capacidad para producir alegría en circunstancias que deberían haberla extinguido; hemos celebrado cumpleaños con media familia apareciendo en la pantalla de un teléfono desde distintos países, contado chistes durante los apagones, hecho música con la incertidumbre y salido de los aeropuertos después de una despedida con las lágrimas todavía en el rostro y suficiente humor para consolar a quien venía llorando a nuestro lado. Nuestra capacidad de alegría es real, pero nunca debería confundirse con la evidencia de que todo está bien, porque muchas veces ha sido precisamente nuestra manera de negarnos a permitir que la adversidad ocupe todas las habitaciones de nuestra vida.
Por eso importa tanto la distinción contenida en pursuit. La felicidad es profundamente personal, pero la posibilidad de buscarla depende de condiciones públicas: de poder escoger dónde vivir sin que marcharse se convierta en una forma de escape; de trabajar y hacer planes sin que cada decisión sea rehén de la incertidumbre política; de hablar sin calcular primero quién podría estar escuchando; de regresar a casa sin preguntarse si se está apostando el futuro y, sobre todo, de votar libremente en elecciones auténticas, elegir a quienes gobiernan y saber que la voluntad expresada en las urnas será respetada.
Es allí donde el lenguaje de 1776 adquiere una inesperada actualidad para la Venezuela de hoy, porque nuestro país puede producir más petróleo, atraer inversiones, reabrir empresas, reconstruir infraestructura y comenzar a mostrar señales inequívocas de recuperación económica, todo lo cual sería bienvenido y necesario, mientras la pregunta más profunda continúa sin respuesta. Una economía puede recuperarse antes que una República, y un país puede comenzar a prosperar antes de que sus ciudadanos hayan recuperado plenamente la soberanía sobre su propio destino.
Esto no significa que la esperanza, el alivio o el optimismo sean de algún modo falsos; al contrario, pueden estar entre las cosas más valiosas que poseen hoy los venezolanos, pero la esperanza encierra también una sutil confesión: la sentimos precisamente porque alcanzamos a ver delante de nosotros algo a lo que todavía no hemos llegado por completo, porque la puerta parece capaz de abrirse aunque aún no hayamos cruzado el umbral.
La genialidad de the pursuit of Happiness consiste en comprender un límite que los gobiernos olvidan con demasiada frecuencia. El Estado no puede fabricar felicidad, y deberíamos mirar con profunda desconfianza a cualquier gobierno que afirme poder hacerlo; lo que sí puede hacer una sociedad libre es no cerrar el camino hacia ella, no decidir en nombre de sus ciudadanos aquello a lo que pueden aspirar, no convertir la existencia en una sucesión de permisos concedidos desde arriba ni apropiarse de ese territorio íntimo en el que cada persona determina qué clase de vida desea construir.
Quizá esta sea la manera más justa de explicarle Venezuela al presidente Trump sin negar los avances, despreciar las oportunidades ni reducir otra vez a nuestro país a una historia contada exclusivamente desde el sufrimiento. Los venezolanos no necesitamos que nadie fuera de Venezuela determine si somos felices, y mucho menos necesitamos que alguien nos haga felices; lo que necesitamos es recuperar plenamente nuestra capacidad de perseguir aquello que cada uno entienda por felicidad, ya sea una familia reunida, una profesión, una empresa, una casa, una fe, una idea, el regreso después de años en el extranjero o, sencillamente, esa extraordinaria paz que significa saber que el futuro vuelve a pertenecernos.
Algún día, señor Presidente, usted podrá decir que los venezolanos somos felices y tener toda la razón, pero para entonces quizá la afirmación haya dejado de importar demasiado, porque habr�� sucedido algo mucho más trascendente: los venezolanos habremos recuperado la libertad de decidir qué significa la felicidad y de perseguirla en nuestros propios términos.
Después de todo, la felicidad siempre fue nuestra para definirla; lo que la política nos debe es la posibilidad de perseguirla.
@realDonaldTrump @TruthTrumpPost @SecRubio
El maestro Gustavo Dudamel y @elsistema hicieron historia en la final del Mundial 2026 en Nueva Jersey al unir dos grandes orquestas: la @nyphil y la
@OSSBV. El domingo, Venezuela estuvo en la Copa… ¡y la música ganó! Los músicos de @elsistema siguen siendo una fuente de esperanza y orgullo. Seguimos con Venezuela.
En estas horas de profundo dolor, agradezco a la querida presidenta electa @KeikoFujimori por su solidaridad con el pueblo venezolano y su firme compromiso con nuestro bienestar y libertad.
Venezuela y Perú avanzarán juntos en la defensa de la justicia, la democracia y la dignidad de nuestra gente.
Muy pronto nos encontraremos y presenciaremos el renacer de una Venezuela libre.
🔴Un hombre estalla contra un guardia nacional que no lo deja llevar medicinas a las víctimas del terremoto.
"Saca la pistola y pégame un tiro porque yo tengo que ir para allá".
Esto no va a acabar bien. La gente está harta.
acaban de decir EN VENEVISION q el gobierno se llevó para ellos 7 GANDOLAS DE CONSUMOS
y lo q más sorprende no es q el gobierno se haya llevado las donaciones, es q en venevision se haya hablado mal del gobierno
@redeelights Antes del chavismo era así, y en todos los países del mundo incluso Colombia que está ahí al lado hay reglas en el mar, eso del mar es de todos se lo inventó Chávez pero ustedes no conocen nada más que el chavismo y ahora tienen que definirse si están con el
Socialismo o no
muy pocas veces hago posts serios pero me gustaría que se hablara más que en Margarita los hoteles están privatizando las playas ‼️ y ayer se dió a conocer q van a básicamente tumbar la laguna del morro (un patrimonio natural) para construir UN RESORT DE PADEL ‼️
los odio
🚨 ESTO ES DESGARRADOR 🚨
VÍCTIMA DE VIOLACIÓN EN GRUPO, DE 25 AÑOS, SERÁ EJECUTADA POR EUTANASIA HOY DESPUÉS DE QUE LOS TRIBUNALES DESESTIMARAN EL DESESPERADO INTENTO DE SU PADRE POR SALVARLA.
Noelia Castillo fue brutalmente violada en grupo en 2022 por su exnovio y otros tres hombres, y luego saltó desde un quinto piso en un intento de suicidio que la dejó parapléjica de la cintura para abajo, con un dolor neuropático constante e insoportable, incontinente y confinada a una silla de ruedas.
Ella suplicó que se le practicara la eutanasia asistida según la ley española; su padre luchó hasta llegar al Tribunal Constitucional, al Tribunal Supremo y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, alegando problemas de salud mental.
Todas las apelaciones fueron rechazadas. Ella morirá HOY en la residencia de ancianos donde vivía en Cataluña.
“Solo quiero dejar de sufrir”, dijo. Una vida joven destruida.
🇻🇪🇺🇸‼️ | La justicia estadounidense ha puesto en la mira a Nicolás Maduro Guerra, alias "Nicolasito", al revelar un esquema de narcotráfico que implica el uso de bienes del Estado venezolano para fines criminales. Según los fiscales federales, el hijo del dictador utilizó un avión de PDVSA para transportar cargamentos de droga desde la Isla de Margarita, coordinando envíos de cientos de kilos de cocaína destinados a Miami y Nueva York.
Ayer fueron los @premiosondas y ganamos Mejor Podcast narrativo con “La cárcel no da risa” un trabajo hermoso que solo pudo haber logrado la gente de @flordepelo_ (La casa productora más linda y profesional del mundo).
Solo me queda decir gracias, estoy muy feliz y orgulloso de donde estoy y a donde voy.
“La comedia no se mancha”
Hasta que sea asombroso.
Los amo.
❤️😭
El influencer José Pérez salió con una cámara a intentar comunicarse con algunos manifestantes que portaban banderas de Venezuela y protestaban a favor de Maduro.
Lamentablemente, no pudo hablar con ninguno, ya que nadie hablaba español.
Todo en el chavismo es falso: sus discursos, sus promesas, sus influencers, sus periodistas y sus manifestantes.
Si dice "gilipollas" los manifestantes no son venezolanos.
Manifestantes protestan la detención de Maduro ante la Embajada de EEUU en Madrid: "Yankees terroristas" https://t.co/a3BU1ofLii a través de @elperiodico