Así como venía jugando la U, el gol en contra no fue caída: Fue memoria. Fue identidad encendiéndose otra vez. Porque este equipo no se rindió; se levantó, volvió. En ese golpe adverso reapareció lo que somos: la garra, esa que no se negocia, esa que es nuestra.
Algunos de los jóvenes universitarios que fundaron la U estuvieron en 1923 protestando contra la consagración del Perú al corazón de Jesús. Jorge Salazar, estupendo periodista, decía que la garra de la U nació y se retroalimentó con estas protestas. Los universitarios siempre han tenido sensibilidad social. No andan pensando en SU cuota social sino en el bien común. No pactan con políticos, los cuestionan. Viva la juventud rebelde y que dure hasta que tengamos vida.
Tus manos están manchadas de rojo sangre por tantos civiles heridos en la marcha y también manchadas de blanco por, bueno, tú ya sabes por qué, miserable que se ha infiltrado en el poder para generar caos.