Para el mundo, somos los mejores amigos, casi hermanos; para nosotros, somos la escapada prohibida que nadie imagina. Aprovechamos cualquier oportunidad, como esas noches de 'estudio' en su casa, para transformar la supuesta rutina en encuentros cargados de deseo. No hay nada que supere la sensación de estar juntos, sabiendo que el resto duerme tranquilo mientras nosotros rompemos todas las reglas en silencio. Es esa mezcla de cercanía familiar y pasión oculta lo que mantiene viva una llama que solo nos pertenece a nosotros dos.