Os presento mi web:
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Hecha sin manos, sin voz, solo con mis ojos, paciencia, bastante cabezonería y mucho amor.
En ella hay parte de mí, mis libros, mi opinión, noticias #ELA…
Entra, compártela si te gusta y verás como sigo creando, soñando y peleando.
Lo han vuelto a hacer.
Cada año la lían más gorda. Que si carrera, que si zumba, que esta vez con butifarra…
Sí, la gente abnegada de Hofemxtu Vilablareix ha conseguido recaudar 8500€ para la investigación de la #ELA.
Gracias de todo corazón.
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¿ACASO FUE UNA VICTORIA FRENTE A DOÑA ELA?
La mañana de ayer amaneció envuelta en una extraña bruma emocional. Se celebraba la tercera marcha de Vilablareix, «Lluitem per l’ELA», bajo el abrazo incombustible de la gente de Hofemxtu. Hasta ahora, mi presencia allí había sido un ritual inquebrantable sostenido sobre dos pilares: el clamor urgente por la investigación para doblegar a esta maldita enfermedad, y la imperiosa necesidad de mi alma de reencontrarse con rostros amigos. Era, además, el escenario perfecto para saldar mi deuda de gratitud con esos voluntarios que, durante meses, tejen en la sombra este milagro solidario.
Pero, para ser honesto, los augurios eran oscuros. Llevaba más de una semana arrastrando un calvario de dolores intestinales y sumido en un insomnio tortuoso que no dejaba espacio para el descanso. De hecho, doña ELA, en su perpetua tiranía, ya me había vetado la presencia siete días antes en la carrera que, por idéntico fin, se celebra en mi lugar de residencia, en Sils.
Tras sobrevivir a un sábado teñido de negrura, el domingo me concedió una tregua. Desperté frágil y habitado por la fatiga, pero el dolor había enmudecido. ¿Acaso doña ELA, en un inusual acto de clemencia, me estaba firmando un salvoconducto? Fuera o no un espejismo, no quise pensarlo demasiado. Tras el agotador laberinto de los preparativos, emprendimos la marcha arañándole minutos al reloj.
Casi sin darme cuenta, allí estaba. Junto a la línea de salida, pero sin osar tomar parte por mi estado.
Mis ojos chocaron con una marea verde de más de ochocientas almas, contrastando con el rosa vibrante de Mónica y su fiel escuadrón de voluntarios. Cuando la voz del animador rasgó el aire anunciando mi presencia por la megafonía, algo se quebró dentro de mí. Sin saber por qué, rompí a llorar bajo mis gafas de sol. Fue el estallido de quien comprende, en una fracción de segundo, el peso titánico de esa pequeña victoria arrebatada a las garras de la enfermedad.
Me sentí inmensamente feliz. Veía desfilar ante mí a una legión de corazones comprometidos, me sentía escudado por mi universo entero: mi cariñito, mis hijos, mi cuñada, Marta, Fernanda, Nohelia y un largo etcétera. Sin embargo, pronto la magia se hizo pedazos. Un silencio de plomo dinamitó mi felicidad esparciendo sus restos por los aires. A diferencia de los años pasados, me había convertido en un prisionero en mi propia carne. Apenas podía comunicarme.
Mi cerebro gritaba las palabras, mis labios dibujaban la coreografía exacta de cada sílaba, pero de mi garganta solo escapaba un hilillo de voz moribundo. Un susurro quebrado por la sed de aire de mis pulmones; un sonido casi inaudible que abandonaba mi cuerpo con destino a ninguna parte. Cuánto habría deseado agradecer su esfuerzo colosal a las chicas y chicos de Hofemxtu. Cuántas palabras se quedaron atascadas ante quienes me saludaban o me felicitaban por mi segundo libro. Y, por encima de todo, cómo anhelaba desgarrarme el pecho con un «os quiero» gigante para mis tres hijos, que estaban allí, junto a mí.
La fatiga y la debilidad, esas compañeras de viaje que últimamente se niegan a separarse de mi sombra, me obligaron a batirme en retirada. Regresé pronto a casa, desvaneciéndome casi en silencio, sin la oportunidad de decir adiós.
Más tarde, sepultado en mi cama, intentando recomponer mi cuerpo exhausto, una revelación heló mi sangre. Comprendí que la ventana que doña ELA me había abierto esa mañana no había sido un regalo para que disfrutase del paisaje, sino la invitación a que me viese reflejado frente a un cruel espejo. Me había dejado salir solo para que contemplara, con mis propios ojos, lo avanzada que está su obra de demolición. Y lo cierto es que, por mucho que mi instinto resiliente quiera colgarse la medalla de la victoria matutina, al hacer el balance al final de la jornada, sé que la contienda no pasó de unas amargas tablas. Y eso, aplicando una dosis casi suicida de generosidad.
Aun así, desde el cuasi silencio de mi trinchera, envío un abrazo infinito y un gracias colosal para toda la gente de Hofemxtu, por su esfuerzo, y para todos los participantes, por su compromiso.
A vosotros, a los que estáis al otro lado de esta pantalla haciéndome compañía de modo perenne, os lanzo también un abrazo cargado de cariño.
Estas mujeres deberían haber abierto todas las portadas nacionales deportivas, pero nuestros periódicos prefieren las tonterías de las del fútbol… Vean y disfruten esta nueva medalla
Impresionante acogida de los vecinos y vecinas de Vilablareix en la presentación de mi "Cuaderno de bitácora de un gladiador con ELA" hoy en la biblioteca Carme Fàbrega i Dalmau con @punsix.
Eternamente agradecido a @Vilablareix_cat, #associacio_cultural_vila y #Ho_fem_per_tu
Avui fem 10 anys com a penya oficial del @GironaFC !
Molt agraïts a qui ens segueix, a tots els socis, fundadors i actuals directius de la penya.
També per fer de nexe comú, al club i com no, a JANDRO CASTRO!
10🎂 #MagodeMieres#10AnysPenyaJandrista