Durante años, el huachicol fiscal permitió que redes de corrupción se enriquecieran mientras el Estado dejaba de recibir recursos que pertenecían al pueblo de México.
Hoy la diferencia es clara: las investigaciones ya no distinguen entre apellidos, cargos o partidos políticos. Si existen indicios de un delito, habrá una investigación.
El caso del exgobernador Ernesto Ruffo forma parte de esa política de combate a la corrupción. Se acabó la época en la que la militancia o el poder servían como escudo.
@ephemeral8TH@Little_Yodaa@remarks Muy bonito, pero de cualquier forma, las mayoría de las mujeres tarde o temprano se dan cuenta de que quieren hijos.