Por supuesto que te extraño; y no te mando mensajes, ni intento llamar tu atención porque tú estás mejor sin mí, por algo te alejaste. El simple hecho que no demuestre que te extraño no minimiza lo que siento.
La forma en que me distancio de la gente es, probablemente, una de las partes más aterradoras de mí, porque podría amarte hasta la muerte y, aun así, no volver a hablarte.