La dignidad y coherencia con que la Presidenta Bachelet encaró la candidatura a SG de Naciones Unidas será un ejemplo que permanecerá en la historia. Son tiempos en que el multilateralismo, el cumplimiento del derecho internacional y el respeto irrestricto de los derechos humanos están cuestionados y literalmente bajo fuego. Son tiempos en donde algunos poderosos imponen su ley mediante la fuerza y la humillación. Y lo que representa Michelle Bachelet es incómodo para quienes quieren que esto siga así.
Algunos se preguntan si es que en este contexto, donde por sus características, sus principios y trayectoria de vida, esta era desde el comienzo una candidatura improbable, valía la pena intentarlo. Habiendo conversado mucho con la Presidenta me atrevo a responder con profunda convicción que si, si valía la pena. Porque es justamente en los momentos adversos donde hay que defender con más fuerza lo que creemos, y aunque haya una derrota temporal, esa derrota se convertirá en semilla para el futuro.
Gracias a la Presidenta de México Claudia Sheinbaum y al Presidente de Brasil Lula da Silva por haber apoyado desde un comienzo, y haber seguido haciéndolo cuando la pista se puso más pesada.
Gracias Presidenta Bachelet por tu valentía y dignidad. Mi eterna admiración y respeto.