In a just society, or at least a vaguely sane one, the only debate we’d be having about Lindsay Clancy is what method of execution to use, and whether or not it should be done publicly (it should).
Yo vi lo que pasó con mi país, Alemania. España, tenéis que despertar! Tenéis el mejor país del mundo. Proteged vuestra cultura, vuestras tradiciones y vuestra forma de vida. Habéis trabajado durante generaciones para construir lo que tenéis. No dejéis que os lo quiten. No sé cómo decirlo más claro.
Como médico, y especialmente desde la mirada de la salud mental, me parece profundamente preocupante ver a madres y grupos de mujeres aplaudiendo y defendiendo con vehemencia a Lindsay Clancy.
No se discute que la salud mental materna es un problema serio y subatendido. La psicosis posparto, aunque rara (entre 1 y 2 por cada 1.000 partos), es una emergencia psiquiátrica real. Cuando no se diagnostica y trata a tiempo, se asocia a un riesgo elevado de suicidio e infanticidio (literatura estima alrededor del 4 % en casos no tratados). El estrés extremo, el insomnio severo, los cambios hormonales y, en algunos casos, un sustrato bipolar no reconocido pueden distorsionar gravemente la percepción de la realidad y la capacidad de juicio. Eso es medicina, no ideología.
Sin embargo, romanizar o convertir en víctima heroica a una mujer que estranguló a sus tres hijos (de 5 años, 3 años y 8 meses) es otra cosa completamente distinta. Y es éticamente inaceptable.
Según los testimonios de los propios clínicos que la atendieron en los meses previos (psiquiatras y enfermeras de salud mental perinatal), Clancy fue diagnosticada fundamentalmente de trastorno depresivo mayor severo sin síntomas psicóticos y de ansiedad generalizada. Varios de ellos declararon explícitamente que no observaron signos de psicosis ni de manía en las consultas, incluida la del día anterior a los hechos. La defensa sostiene que se trataba de psicosis posparto (posiblemente en el contexto de un trastorno bipolar no diagnosticado) agravada por medicación. Esa discusión clínica y forense debe resolverse en el juicio con evidencia, no en las redes con aplausos.
Lo que no admite relativización es el acto: tres niños asesinados. La enfermedad mental puede explicar un comportamiento, pero no lo convierte automáticamente en justificado ni en merecedor de celebración. Confundir compasión clínica con legitimación moral es peligroso.
Más preocupante aún resulta el comportamiento de quienes salen a defenderla con tanto fervor y sin matices. Ese nivel de identificación y justificación de un filicidio merece, como mínimo, una reflexión seria sobre los mecanismos psicológicos que están operando. No se trata de estigmatizar a todas las madres que sufren, sino de no normalizar la deshumanización de las víctimas (los niños) en nombre de una narrativa de “madre rota”.
La salud mental debe atenderse con rigor, recursos y sin estigma. Pero la empatía no puede llegar al punto de aplaudir a quien mató a tres niños. Ese límite no es opcional.
If you're a man who is dating and considering taking a woman seriously, find out how she acted during Covid and get her opinion on the Lindsay Clancy case first.
Jusy trying to save you some pain :)
Hay que empezar a centrarse. Por ejemplo, volviendo a llamar inmigrantes ilegales a los inmigrantes ilegales, y no personas migrantes o estupideces por el estilo.
El gobierno decía el 31 de julio que la práctica totalidad de los que habían entrado a Ceuta, habían vuelto.
El gobierno seguía de vacaciones y Sánchez nos recomendaba música y libros.
Hoy, 20 de Agosto, la policía desaloja de la playa de Ceuta a 4000 inmigrantes. 4000 sólo en la playa. Quedan miles por la ciudad y alrededores.
Primero mienten, luego te insultan. Y mientras tanto, te exprimen a impuestos, amañan contratos y crean cloacas contra jueces que les investigan.
Si las fronteras funcionan, si quien entra ilegalmente es devuelto y si disminuyen los flujos, aparece una pregunta obscena: ¿qué hacemos con toda la industria que vive de gestionarlos? Subvenciones, convenios, centros, proyectos, asesores, empleados, campañas… Mucha «solidaridad», pero siempre con presupuesto.
Hay negocios que necesitan clientes y otros que necesitan problemas. El negocio de la inmigración necesita que el problema nunca termine. Así que cuando algunas ONG protestan contra las expulsiones inmediatas, quizá convenga dejar el pañuelo humanitario y sacar la calculadora. Sin inmigrantes que atender, ¿de qué viven quienes cobran por atender inmigrantes?
*Fuente: Cadena Ser
Es ciertamente indignante, el comprobar como hay tertulianos; que en pleno directo, les dicen a ciudadanos que están en Ceuta; lo que está ocurriendo en Ceuta….desde un plató de TV en Madrid.
Y, si los que lo están viviendo y sufriendo en sus propias carnes; les dicen que no saben de lo que están hablando; (la mayoría de esos tertulianos no ha estado enCeuta, ni de vacaciones; y alguna, tendría serios problemas para reconocerlo en un mapamundi); les acusan, sin rubor, desde la capital de España; de que son …racistas y de ultraderecha; y que no se enteran de nada de lo que ocurre en su ciudad.
Es, acojonante.
Más allá de si era conveniente o no que la Comunidad de Madrid comprara un ático de 6 millones y pico para que Ayuso lo usara de oficina temporal... ¿Cuál es el drama exactamente?
La CAM ha comprado un ático por su valor real. Ese ático es ahora patrimonio de la Comunidad (es decir, de todos los madrileños). Se puede vender (como ya está ocurriendo). Cero euros en el bolsillo de ningún particular y un valor que en el futuro se puede reinvertir en beneficio público. Entonces, vuelvo a preguntar: ¿Dónde está exactamente el problema?
Sinceramente, me preocupa infinitamente más el dinero que se dilapida a diario en TelePedro, en el CIS, en propaganda ideológica, en paguitas a vividores, prostitutas, 'chochocharlas' o en los caprichos del Presidente. Porque eso, además de que son cantidades infinitamente mayores, es dinero que no genera ningún patrimonio; sencillamente, es dinero que va directo a la basura.