LA ORACIÓN
La práctica de la oración CONTAGIA. Si nadie lo hace en casa, empieza tú.
No hay relación con Dios si no hay vida de oración. Vida de oración es organizar un tiempo dentro de tus 24 horas, para arrodillarnos y orar. Recuerda esto: rezar es un acto de JUSTICIA para con Dios pues Su Providencia nos sostiene todos los días. Una vida de oración es darle el centro de nuestra vida al Creador. No es decir una que otra oración "si es que nos acordamos" o peor, solo cuando lo necesitamos.
A quien lo desee, aquí preparada, les comparto una guia de oración diaria para el combate espiritual:
Primero, debes ser disciplinado al poner tu vida bajo la soberanía de Cristo y tratar este horario con la rigidez de un deber militar. La piedad no es un sentimiento, es una estructura que sostiene la vida personal, familiar y nacional.
- 06: 00 Mañana: tu consagración al Señor (al despertar)
Antes de interactuar con el mundo, de consumir información o de atender asuntos seculares, rendimos pleitesía al Creador.
- Señal de la Cruz: In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen.
- Acto de Fe, Esperanza y Caridad:
Acto de fe:
Dios mío, porque eres verdad infalible,
creo firmemente todo aquello que has revelado y la Santa Iglesia nos propone para creer.
Creo expresamente en ti, único Dios verdadero
en tres Personas iguales y distintas, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Y creo en Jesucristo, Hijo de Dios, que se encarnó y murió por nosotros, el cual nos dará a cada uno,
según los méritos, el premio o el castigo eterno.
Conforme a esta fe quiero vivir siempre.
Señor, acrecienta mi fe.
Acto de esperanza
Dios mío, espero de tu bondad,
por tus promesas y por los méritos de Jesucristo,
nuestro Salvador, la vida eterna y la gracia necesaria
para merecerla con las buenas obras que debo y quiero hacer.
Señor, que pueda gozarte para siempre.
Acto de caridad
Dios mío, te amo con todo el corazón sobre todas las cosas,
porque eres infinitamente bueno y nuestra eterna felicidad:
por amor a ti amo a mi prójimo como a mí mismo,
y perdono las ofensas recibidas.
Señor, haz que yo te ame cada vez más.
Ofrecimiento del día: “Señor, te ofrezco todas mis oraciones, trabajos, alegrías y sufrimientos de este día, en unión con el Sacrificio de la Santa Misa, por la gloria de tu Nombre y la salvación de mi alma.”
Padre Nuestro.
Ave María (3).
Gloria.
Oración al Ángel de la Guarda: Angele Dei, qui custos es mei, me tibi commissum pietate superna, hodie illumina, custodi, rege et guberna. Amen.
12:00h. Al mediodía hacemos el memorial del Verbo Encarnado.
El rezo del Angelus es primordial en nuestra relación con Dios. Se hace tres veces al día, pero si empiezas, hazlo siempre al mediodia. Esta pausa nos obliga a recordar que el Logos se hizo carne en la historia. Al rezar el Angelus, nos apoyamos en la más perfecta de las criaturas: la Virgen María, para llegar a Dios.
ANGELUS
El ángel del Señor anunció a María. Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María...
"He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra".
Dios te salve, María...
Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María...
Ruega por nosotros,
Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de Jesucristo.
Amén.
Oremos
Oh Padre, Infunde en nuestra alma tu gracia. Tú, que en la anunciación del Ángel nos has revelado la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su cruz condúcenos a la gloria de la resurrección. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.
18:00h. Tarde: tu rezo del Santo Rosario
Realiza el rezo de los 15 misterios tradicionales (Gozosos, Dolorosos y Gloriosos). Si no puedes hacerlo, entonces reza al menos los 5 de acuerdo al día. (Para quienes pregunten por los luminosos, no los recomiendo pues no los rezo ni así me desollen viva).
Disciplina: Se reza de rodillas. Si te encuentras fuera de casa, busca un espacio de recogimiento.
Intención: Esto es primordial ¡no olvides hacerlas! Ofrece los misterios por la restauración de la cristiandad y por la salvaguarda de tu familia, tu estirpe y tu nación. El Santo Rosario es EL arma de combate espiritual de todo soldado de Cristo. Úsalo.
21:00H. Noche: momento del examen antes del descanso
Recuerda que el hombre que no examina su conducta es un hombre que se dirige a la deriva. Por eso:
Haz un examen de conciencia todas las noches antes de dormir: Revisa tus acciones bajo la ley de Dios. ¿Dónde fallaste al deber? ¿Dónde permitiste que las pasiones o el desorden del mundo eclipsaran tu voluntad?
- Realiza SIEMPRE un Acto de contrición:
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío;
por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén
Padre Nuestro.
Ave María (3)
Gloria.
Termina con una oración por los difuntos: Un Requiem aeternam por tus antepasados y por todas las almas del Purgatorio.
Letanías: (opcional, pero muy recomendado) Letanías de la Santísima Virgen o al Sagrado Corazón de Jesús.
Algunas recomendaciones finales:
• Recuerda siempre tu postura: la postura es el canal de reverencia. La oración de rodillas reconoce la jerarquía real entre el Creador y la criatura. No reces desplomado en un sofá.
• No busques excusas para no rezar. Es como buscar excusas para no respirar. Es un absurdo. Si el cansancio ataca, el rezo debe ser más firme. La oración es el ejercicio de la voluntad, no del placer.
• Mantén el orden en tu espacio. Apaga toda pantalla o distración, elimina el ruido electrónico. Tu espacio de oración debe ser un santuario, no una extensión del sistema que busca distraer tu enfoque.
• Constancia: Si fallas un día, no te excuses. Retoma con mayor disciplina al siguiente. Recuerda: tienes una RELACIÓN con Dios por medio de la oración. La santidad es el resultado de la persistencia inquebrantable. Un soldado de Cristo nunca abandona su puesto de vigilancia.
• Respeta ese tiempo. Ese es tu horario. Cumple con Dios y verás cómo el orden que instauras en tu interior comienza a manifestarse en tu entorno. Para pedir misericordia antes es necesario ser justos. La oración es el mayor acto de justicia hacia Dios.
Que Dios nos bendiga.
autor: Mar Mounier.
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NOTA:
• (Esta es una guía sugerida para principiantes).
• (A continuación les copio oraciones como tarjetas, para ser impresas y llevadas en la cartera)
El Padre Nuestro QUE NOS ENSEÑA Nuestro Señor Jesus es este Y SOLO ESTE:
Pater Noster
Latín: Pater noster, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum cotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo.
Amen.
Padre Nuestro:
Español: Padre nuestro, que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores;
y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén.
DEUDAS. Recuerda esto muy bien: DEUDAS, no "ofensas". Lo de "ofensas" fue cambiado por los enemigos de Dios en el Concilio Vaticano II para que el hombre NO pida perdón por la sangre derramada de inocentes y los actos que claman al cielo, que nos genera DEUDAS A TODA LA HUMANIDAD.
TODO tiene una razón de ser y es hora de hablar de temas que INCOMODAN.
Como cada lunes, mañana rezaremos especialmente como Cofradía Mariana de las Benditas Almas por todos los fieles difuntos.
Si quieres que recemos por tus familiares difuntos, anota sus nombres en los comentarios.
No dejemos pasar ni un lunes sin rezar especialmente por ellos
@LaMarianos Hilda Manrique de Romero, Luis Romero Sánchez, Lucia Otilia Baldovino, Agustín Suárez, Nestor Suarez, Gilma Manrique, Elina Yepes, Enrique Núñez, Denise, Ricardo Elisio Núñez. Y todas aquellas almas que nadie reza por ellas...
DESMITIFICANDO BULOS:
Bulo anticatólico: "Constantino fundó la Iglesia Católica".🤡
Realidad histórica: antes de Constantino I el Grande, la Iglesia Católica ya había tenido 32 papas:
LISTA DE LOS PAPAS ANTES DE CONSTANTINO Y EL EDICTO DE MILÁN.
0.- JESÚS DE NAZARET
Hijo de Dios, el Cristo, nacido de la siempre Virgen María santísima.
Fundador de la primera y única Iglesia Cristiana, dejó a Simón (Pedro) a cargo de «apacentar el rebaño» después de su gloriosa ascención y le entregó «las llaves del Reino» y el poder de «atar y desatar» en nombre de Dios. La tradición reconoció su primacía entre los apóstoles desde el principio.
1.- San Pedro (30/33 ?-67d.C.)
Shimon ben Yona Galilea (Palestina) "…y Yo a mi vez te digo que tú eres PEDRO, y sobre esta PIEDRA EDIFICARÉ MÍ IGLESIA*, y las Puertas del HADES NO PREVALECERÁN CONTRA ELLA. A ti te daré las LLAVES del Reino de los CIELOS; Y todo lo que ATES en la tierra quedará ATADO en los CIELOS, y lo Que DESATES en la TIERRA quedará DESATADO en los CIELOS…". Mateo. 16:18-20.
Nació en Bethsaida en Galilea. Recibió de Jesús la Suprema pontificia potestad de transmitir a Sus sucesores. Instituyó el primer orden eclesiástico y la oración del Padre Nuestro. Al ser arrestado quiso ser Crucificado con la cabeza hacia abajo. Murió el 29/6/67.
(Vea su biografía completa en la Enciclopedia Católica)
2.- *SAN LINO segundo Papa (67-76 d.C.) … Discípulo de san Pablo: “Te saludan Eubulo, Pudente, LINO, Claudia y Todos los Hermanos…”. 2da. De Timoteo 4:21.
De Volterra, Tuscany… elegido en 67. Murió el 23/9/76. Enterrado cerca de San Pedro. Creó los primeros quince Obispos. Ordenó a las mujeres de entrar a la Iglesia con la cabeza cubierta. Durante su pontificado fueron martirizados los evangelistas Marco y Lucas.
3.- San Anacleto (Cleto), Roma (76-88)
Romano. Elegido en el 76. Murió en el 88 Mártir. Fijó las normas para la consagración de los Obispos. En el barrio Vaticano, cerca de la tumba de san Pedro, hizo construir un oratorio destinado a la sepultura de los mártires. Prescribió la forma de los hábitos eclesiásticos.
(Vea su biografía completa en la Enciclopedia Católica)
4.- *SAN CLEMENTE I (88-97 d.C.)
“…También te ruego a ti, Sícigo, verdadero 'compañero', que las ayudes, ya que lucharon por el evangelio a mi lado, lo mismo que CLEMENTE y demás colaboradores míos, CUYOS NOMBRES ESTÁN EN EL LIBRO DE LA VIDA…” Filipenses 4:3
Romano. Mártir. Elegido en el 88, murió en el 97. Exiliado por el emperador Trajano del Ponto, fue arrojado en el mar con un áncora al cuello. Restableció el uso de la Confirmación según el rito de san Pedro. Empieza a usarse en las ceremonias religiosas la palabra Amén.
5.- San Evaristo, Grecia, (97-105)
Griego. Elegido en el 97. Dado que los cristianos aumentaban dividió la ciudad en parroquias. Instituyó las primeras siete diaconías que confió a los sacerdotes más ancianos y que dio origen al actual Colegio Cardenalicio.
6.- San Alejandro I, Roma, (105-115)
Romano. Elegido en 105. Murió en el 115, fue discípulo de Plutarco. Se le atribuye la institución del agua bendita en las iglesias y en las casas y la disposición de que la ostia fuera hecha exclusivamente con pan ácimo.
7.- San Sixto I, Roma (115-125)
Romano. Elegido en el 115, murió en el 125. Enterrado en la Acrópolis de Alatri (Frosinone). Prescribió que el retazo del cáliz fuese de lino y ordenó que el cáliz y paramentos sagrados fuesen tocados solamente por los sacerdotes. Estableció se cantase el Trisagio antes de la Misa.
8.- San Telésforo, Grecia, (125-136)
Griego. Mártir. Elegido en el 125, murió en el 136. Compuso el himno Gloria in Excelsis Deo e instituyó el ayuno durante las siete semanas antes de Pascua. Prescribió que en la noche de Navidad cada sacerdote pudiese celebrar tres Misas. Introdujo en la misa nuevas oraciones.
9.- San Iginio, Grecia, (136-140)
Ateniense. Mártir. Elegido en 136, murió en el 140. Determinó varias atribuciones del clero y definió los grados de la jerarquía eclesiástica. Instituyó el padrino y la madrina en el bautismo de los recién nacidos para guiarlos en la vida cristiana y decretó que las iglesias viniesen consagradas.
10.- San Pío I, Aquileia, (140-155)
Nació en Aquilea. Mártir. Elegido en el 140, murió en el 155. Se le atribuye la fecha de la celebración de la Pascua el domingo después del plenilunio de marzo. Importantes sus normas para la conversión de los judíos. Combatió al hereje Marcione.
(Vea su biografía completa en la Enciclopedia Católica)
11.- San Aniceto, Siria, (155-166)
Nació en Siria. Mártir. Elegido en el 155, murió en el 166. Promulgó un decreto que impedía al clero dejarse crecer el pelo. Confirmó definitivamente la celebración de la Pascua en Domingo, según la tradición de San Pedro.
12.- San Sotero, Campania, (166-175)
Nació en Fondi. Mártir. Elegido en 166, murió en 175 se lo define como el papa de la Caridad. Prohibió a las mujeres quemar incienso en las reuniones de los fieles. Confirmó que el matrimonio es un sacramento y sin ningún valor si no ha sido bendecido por un Sacerdote.
13.- San Eleuterio, Grecia, (175-189)
Nació en Nicopoli en Epiro. Martir. Elegido en el 175, murió en el 189. Mandó a Fugacio y Damián a convertir a los bretones. Suprimió algunas costumbres hebraicas sobre la pureza e impureza de las viandas de las cuales los cristianos daban gran importancia.
14.- San Víctor I Africa (189-199)
Nació en Africa. Mártir. Elegido papa en 189, murió en 199. Estableció que para el autismo en caso de urgencia se pudiese usar cualquier agua. Fue memorable su lucha contra los Obispos del Asia y Africa, para que la Pascua se celebrase según el rito romano y no con el hebraico.
15.- San Ceferino (199-217)
Nació en Roma. Mártir. Elegido en 199, murió en 217. Estableció que los jóvenes después de los 14 años hiciesen la comunión a Pascua. Su pontificado se caracterizó por duras luchas teológicas.
Excomulgó a Tertuliano. Introdujo el uso de la patena y del cáliz de cristal.
16.- San Calixto I, (217-222)
Nació en Roma. Mátir. Elegido papa en el 217, murió en el 222. Mandó construir las famosas catacumbas de la Via Appia donde fueron enterrados 46 papas y unos 200.000 mártires. Bastoneado a muerte fue arrojado a un pozo donde hoy se alza la iglesia de S. María en Trastevere.
17.- San Urbano I (222-230)
Nació en Roma. Mártir. Elegido en el 222, murió en el 230. Convirtió al cristianismo a Santa Cecilia en el 230, en el lugar del martirio hizo construir en Trastevere la Iglesia donde reposan los restos de la Santa patrona de los músicos. consintió que la Iglesia adquiriera bienes.
(Vea su biografía completa en la Enciclopedia Católica)
18.- San Ponciano (230-235)
Nació en Roma. Elegido el 28.VIII.230, murió el 28.IX.235. Ordenó el canto de los Salmos y la recitación del confiteor Deo antes de morir y el uso del saludo Dominus vobiscum. Deportado y condenado a las minas en Serdeña. Murió de sufrimientos en la isla de Tavolara.
19.- San Anterus (Grecia) (235)
De la Magna Grecia. Elegido el 21.XII.235. Sufrió el martirio por órdenes de l emperador Máximo, bárbaro de la Tracia. Ordenó que las reliquias de los mártires fuesen recogidas y conservadas en la iglesia en un lugar llamado scrinium.
20.- San Fabián (236-250)
Nació en Roma. Mártir. Elegido el 10.I.236, murió el 20.I.250. Una paloma símbolo del Espíritu Santo se posó sobre su cabeza en el momento de su elección. Bajo su reinado, se verificó el éxodo de Roma a causa de las persecuciones por parte de Decio, que dió inicio con los anacoretas la vida eremita.
(Vea su biografía completa en la Enciclopedia Católica)
21.- San Cornelio (251-253)
Nació en Roma. Mártir. Elegido en III.251, murió en VI.253. Bajo su pontificado se efectuó el primer cisma con la elección del antipapa Navaciano que en un concilio celebrado en Roma fue excomulgado.
Murió en exilio a Civitavecchia por no haber sacrificado a los dioses paganos.
22.- San Lucio I (253-254)
Nació en Roma. Mártir. Elegido el 25. VI.253, murió en el 5.III.254. De rigurosas costumbres prohibió la cohabitación entre hombres y mujeres que no fuesen consanguíneos, impuso a los eclesiásticos de no convivir con las diaconisas que le daban hospitalidad por sentimientos caritativos.
23.- San Esteban I (254-257)
Nació en Roma. Martir. Elegido el 12.V.254, murió el 2.VIII.257. Bajo su pontificado se agudizaron las luchas cismáticas secuaces del antipapa Navaciano. Fue decapitado durante una ceremonia religiosa en la misma silla pontificia en las catacumbas de S. Calixto.
24.- San Sixto II (Grecia) (257-258)
Griego. Mártir. Elegido en 257, murió en 258. De caracter bondadoso solucionó las discordias que habían atormentado la Iglesia durante el reinado de Cornelio, Lucio y Esteban. Efectuó traslación de los restos de San Pedro y San Pablo. Durante el martirio de Cipriano empezó a pronunciarse la exclamación Deo Grazias.
25.- San Dionisio (259-268)
Nació en Turio. Elegido el 22.VII.259, murió el 26.XII.268. Los bárbaros mientras tanto se acercaban a las puertas del Imperio Romano. Elegido después de un año del predecesor a causa de las persecuciones, reorganizó las parroquias romanas: obtiene de Galieno libertad para los cristianos.
26.- San Felix I (269-274)
Nació en Roma. Elegido el 5.I.269, murió el 30.XII.274. Afirmó la divinidad y humanidad de Jesucristo y las dos naturalezas distintas en una sola persona. Padeció la persecución de Aureliano. Inicia a enterrar a los mártires bajo el altar y a celebrar la misa sobre sus sepulcros.
27.- San Eutiquiano (275-283)
Nació en Luni. Mártir, elegido el 4.I.275, murió el 7.XII.283. Ordenó que los mártires fuesen cubiertos por la «dalmática» parecida al manto de los Emperadores Romanos. Hoy constituye las vestiduras de los diáconos en las ceremonias solemnes. Instituyó la bendición de la recolección de los campos.
28.- San Cayo (Dalmacia) (283-296)
Nació en Salona (Calmacia). Mártir. Elegido el 17.XII.283 murió el 22.IV.296. Sufrió el martirio pero no por parte de Diocleciano su tío. Estableció que ninguno podía ser ordenado Obispo sin antes pasar por los grados de ostiario, lector, acólito, exorcista, subdiácono, diácono y sacerdote
29.- San Marcelino (296-304)
Nació en Roma. Mártir. Elegido el 30. VI.296, murió el 25.X.304. La persecución del Emperador Diocleciano alcanzó el máximo grado de violencia quemando iglesias y textos sagrados. Entre las víctimas S. Lucía, S, Inés, Santa Bibiana, S, Sebastián, San Luciano.
30.- San Marcelo I (308-309)
Nació en Roma. Mártir. Elegido el 27.V.308, murió el 16. VI.309. Su pontificado, después de cuatro años de sede vacante, se ocupó de la difícil tarea de obtener el perdón para aquellos que durante las persecuciones habían abjurado. Ningún concilio se podía celebrar sin su autorización.
31.- San Eusebio, Grecia (309-309)
Nació en Casano jonico (de origen griego). Mártir. Elegido el 18.IV.309. Durante su pontificado continuaron las polémicas sobre los apóstatas que llevaron a la Iglesia al borde del cisma. Consiguió mantener posiciones firmes pero actuó con gran caridad. Sufrió el martirio en Sicilia.
32.- San Melquiades o Miltiades, Africa (311- el 314)
Nació en África. Elegido el 2.VII.311, murió el 2.I.314. Vio junto con el Emperador Constantino el triunfo del cristianismo que después de la visión «in hoc signo vices» se convirtió en ;religión oficial del estado; con Tedosio. Empezó a usarse el pan bendito. Construyó la basílica de San Juan.
Como ven, la Iglesia ya tenía todo una Historia y su Jerarquía y Sucesión Apostólica bien establecida ANTES de Constantino, el cual solo fue un instrumento de la Gracia de Dios para consolidar a la Santa Iglesia.
"Recordemos que reyes y emperadores, santos y guerreros, cruzados y Papas habrían anhelado vivir este crepúsculo de una era… para ser testigos fieles de Quien lo dio absolutamente todo por nosotros."
Mar Mounier.
¿Cuántos católicos perplejos han comprendido ya, que la defensa del sagrado depósito de la fe de nuestra Santa Iglesia descansa ya y en gran medida, sobre los hombros de nosotros, los seglares? Solo un ciego podría negar que ese depósito de la fe está siendo invertido DESDE la alta jerarquía eclesial, como fue profetizado.
Y decir esto no es predecir calamidades, como gustan acusar los modernistas. Es simplemente mirar de frente la realidad. La Iglesia ha atravesado dos mil años de historia y en sus horas más oscuras fue regada, en medio de terribles sequías espirituales con la sangre de sus mártires.
Por tanto, debemos esperar que nos insulten, ofendan, maldigan, persigan, difamen y detesten. Eso no es extraño: es lo esperado, lo ordinario, es parte del «martirio blanco» de nuestra era. Quien nos ataca, en verdad, nos concede un favor. Si contra Nuestro Señor Jesucristo se desató todo eso y mucho más, ¿cuánto más nosotros, sus humildes vasallos, debemos abrazar estos tiempos con serena gratitud?
Recordemos que reyes y emperadores, santos y guerreros, cruzados y Papas habrían anhelado vivir este crepúsculo de una era… para ser testigos fieles de Quien lo dio absolutamente todo por nosotros.
Mar Mounier.
Oración completa, a San Miguel Arcángel, tal como lo enseña la Iglesia de siempre, antes del desastre del Concilio Vaticano II, conciliábulo donde "extrañamente" se decide que un fiel "no puede imprecar al demonio":
Razón más que suficiente para rezarla:
EL 5to DOGMA; DE LA CORREDENCIÓN ES ATACADO POR LOS MODERNISTAS
En este vídeo del 25 de marzo de 1998, el Franciscano Padre Peter Damian Fehlner y la Madre Angélica defienden la enseñanza católica de Nuestra Señora como Corredentora, Mediadora de todas las Gracias y Defensora.
“Desde hace más de 500 años los Franciscanos han defendido y promovido el 5to Dogma; La Corredención de la Santísima Virgen María”
Padre Peter Damian Fehlner
Buenas tardes, ha ocurrido un sismo de magnitud 6.9 (IGC) a 10km de profundidad en el centro de Perú. *NO HAY ALERTA DE TSUNAMI* por el momento de parte de la PTWC tampoco por parte de CATAC. Seguiremos informando en caso de algún cambio.
Dulce Jesús Sacramentado, escondido en el Sagrario,
¡dulce Bien mío, Amor extraordinario!
Dame tu Corazón, mi divino Consuelo,
y toma el mío para llevarlo al Cielo.
Dulce Jesús Sacramentado, divino Prisionero,
oculto por amor en el Pan del Cielo;
enciende el alma mía con tu santo ardor,
y haz que viva cautivo de tu eterno Amor.
Para los que aman a la Virgen María:
Les dejo tres párrafos de los Padres de la Iglesia sobre la Asunción.
¡Feliz fiesta!
“El Tabernáculo espiritual que maravillosamente albergó a Dios, Señor del cielo y de la tierra, cuando asumió nuestra carne, hoy es trasladado e instalado gloriosamente en una eterna incorruptibilidad y en estrecha unión con Cristo, siendo protección segura, salvación y defensa de todos nosotros los cristianos. ¡Oh bienaventurada Dormición de la gloriosísima Madre de Dios, que por siempre permaneció virgen después del parto y cuyo cuerpo, que había dado albergue a la Vida, no padeció la corrupción del sepulcro, pues Cristo, el Salvador todopoderoso que nació de Ella, preservó su carne de la disolución!”
Modesto de Jerusalén (+634), Sermón sobre la Dormición.
“La Iglesia, reina de la multitud de los creyentes, acompaña hoy en triunfo y ofrece con regocijo sus mejores obsequios a la Reina de todo el género humano; a la que Dios, Rey y Señor del universo, con triunfal magnificencia, constituye Reina de los cielos”.
San Andrés de Creta (+ aprox. 720), Sermón II sobre la Dormición.
“Tú no subiste al cielo a la manera de Elías, ni, al modo de Pablo fuiste transportada al tercer cielo, sino que llegaste junto al trono real de tu Hijo, al que contemplas con tus propios ojos y con quien habitas, en un clima de gran felicidad y confianza, siendo tú la alegría de las potestades más excelsas, el gozo indeficiente de los patriarcas, la inefable dicha de los justos, la perenne exultación de los profetas, la bendición del mundo, la santificación de todas las cosas, el reposo de los fatigados, el alivio de los afligidos, la curación de los enfermos, el puerto de refugio para quienes se ven agitados por la tempestad, el perdón para los pecadores, el piadoso consuelo de los atribulados y el presuroso auxilio de todos los que te invocan”.
San Juan Damasceno (+749), Homilía I sobre la Asunción.
"Que sea sacerdote, pero que no lo pongan a confesar, porque no tiene ciencia para ese oficio", dijeron cuando lo ordenaron.
Pues bien: ese fue su trabajo durante toda la vida; y en modo eximio. Este es el Cura de Ars.
San Juan María Vianney nació en 1786, tres años antes de la sangrienta revolución francesa, esa que se llevó más de 200.000 almas y miles de mártires que aún hoy se rezan en el Martirologio romano.
Luego de pasar su vida como campesino y de desertar del ejército napoleónico, San Juan María Vianney fue ordenado sacerdote a la tardía edad de los 29 años (tarde para la época). Sus dificultades para los estudios (aunque no tantas al juzgar por sus sermones) hicieron que se demorara, especialmente a raíz de la lengua latina.
Su infancia no había sido fácil: de familia humilde pero de férrea tradición católica, había recibido la primera comunión de manos de un cura «refractario», es decir, de aquellos que no habían querido jurar por la Constitución civil del clero decretada por la República.
Dudaban si ordenarlo o no; pero era tanta la falta de sacerdotes por la cantidad de curas mártires que había matado la Revolución Francesa que, viendo su piedad, fue ordenado en 1815 y destinado a un pueblito insignificante, Ars, a 40 km de Lyon, donde había apenas unas 300 almas; iba caminando y no sabía muy bien qué ruta debía tomar.
En su viaje, encontró a Antoine Givre, un niño campesino y le preguntó por dónde debía dirigirse a Ars. El niño le ayudó y el sacerdote le contestó:
– “Tú me has mostrado el camino a Ars, yo te mostraré el camino al cielo”.
Monumento a las afueras de Ars que señalan el lugar exacto del encuentro entre el cura de Ars y Antoine Givre
Se cuenta que, al llegar el cura a la casa parroquial, completamente derruida y hacía tiempo sin sacerdote, sólo una persona iba a Misa; al morir el cura de Ars, sólo una persona no asistía al Santo Sacrificio…
Comenzó su sacerdocio por lo principal que puede debe hacer un cura: predicar la verdad y administrar los sacramentos. Pues para ello posee el triple «munus» o «carga»: el de regir a la grey, el de enseñar y el de santificar.
Pasaba horas en la pequeñísima parroquia que apenas podía albergar a 50 personas manteniéndola permanentemente abierta para que la gente se pudiera acostumbrarse a visitar el Santísimo Sacramento. A todos les llamaba la atención la dedicación de este cura demacrado, flaco, penitente, que siempre contestaba con una sonrisa.
Poco a poco, con su paciencia y humildad, aunque también con su carácter férreo, comenzó a ganarse las almas, desde el púlpito y desde el confesionario.
Decía verdades como puños y no aguaba la doctrina de la Iglesia, pero al mismo tiempo, era misericordioso con el pecador arrepentido, con quien le bastaba estar unos minutos en el confesionario para cambiarle la vida.
Fue en esa parroquia en la que sucedieron cosas admirables y memorables.
Allí convirtió a los hermanos Lehman, dos rabinos judíos que, luego, fundarían una congregación religiosa para predicarle al Pueblo de Israel.
Fue allí donde el demonio lo acechaba casi todas las noches impidiéndole dormir.
Fue allí donde dio una de esas hermosas enseñanzas acerca de lo que es la oración:
Es que veía muchas veces en su Iglesia a un campesino, que se llevaba consigo sus herramientas y entraba en la parroquia sentándose en uno de los bancos de atrás. No utilizaba ni libros de rezos, ni rosario; sólo se contentaba con mirar el tabernáculo. Curioso, un buen día el cura de Ars ya no aguantó más y le preguntó:
– «Mi querido amigo, dígame, ¿Qué oración reza usted cuando está en la Iglesia?»
– «¡Oh, Señor cura! – respondió el campesino – «son muchas las veces que no puedo rezar. Entonces, simplemente, miro a Jesús. Yo lo miro y Él me mira».
Así comprendió el santo cura cómo incluso la gente más sencilla puede llegar a tener una oración de simplicidad más alta que una carmelita incluso.
Comía poco, dormía menos. Estilaba hervir papas en una bolsa y dejarlas colgando en la cocina para, al mediodía, comer una o dos con algo de pan. Tanto que el demonio lo llamaba «come-papas».
Pasaba doce horas diarias en el confesionario durante el invierno y 16 durante el verano. Para confesarse con él había que apartar turno con tres días de anticipación. Y en el confesionario conseguía conversiones impresionantes.
Desde 1830 hasta 1845 llegaron 300 personas cada día a Ars de distintas regiones de Francia a confesarse con el humilde sacerdote Vianney. El último año de su vida los peregrinos que llegaron a Ars fueron 100 mil. Junto a la casa parroquial había varios hoteles donde se hospedaban los que iban a confesarse. Era un personaje tan famoso que muchos deseaban retratarlo, pero él se negaba.
Su horario era admirable: se levantaba a las 12 de la noche. Hacía sonar la campana de la torre, abría la iglesia y empezaba a confesar. A esa hora ya la fila de penitentes era de más de una cuadra de larga. Confesaba a los hombres hasta las 6 de la mañana. Poco después de las 6 empezaba a rezar los salmos de su devocionario y a prepararse para la Santa Misa. A las 7 celebraba el Santo Sacrificio.
En los últimos años el obispo logró que a las ocho de la mañana se tomara una taza de leche.
De 8 a 11 confesaba mujeres. Luego, daba una hora diaria de catecismo para todas las personas que estuvieran ahí, en el templo. Eran palabras muy sencillas que le hacían inmenso bien a los oyentes.
A las 12 del mediodía iba a tomarse un ligerísimo almuerzo. Se bañaba, se afeitaba, y se iba a visitar un instituto para jóvenes pobres que él costeaba con las limosnas que la gente había traido. Por la calle la gente lo rodeaba con gran veneración y le hacían consultas de todo tipo.
De 13.30 hasta las 18 seguía confesando. Sus consejos en la confesión eran muy breves. Pero a muchos les leía los pecados en su pensamiento y les decía los pecados que se les habían quedado sin decir. Era especialmente duro al momento de combatir ciertos vicios que existían en la época: la borrachera, los bailes, la impureza y la falta de vida cristiana.
Preparaba meticulosamente los sermones, ponía ejemplos y buscaba mover los corazones.
En el confesionario sufría mareos y a ratos le parecía que se iba a congelar de frío en el invierno y en verano sudaba copiosamente. Pero seguía confesando como si nada estuviera sufriendo. Decía: «El confesionario es el ataúd donde me han sepultado estando todavía vivo». Pero ahí era donde conseguía sus grandes triunfos en favor de las almas.
Se quiso escapar una o dos veces para internarse en una Cartuja, pero el pueblo se lo impidió porque quería a su pastor.
Por la noche leía un rato, y a las 20 se acostaba, para de nuevo levantarse a las doce de la noche y seguir confesando.
Cuando llegó a Ars solamente iba un hombre a misa. Cuando murió solamente había un hombre en Ars que no iba a misa. La mejor biografía del santo cura de Ars es, sin duda, la de Francis Trochu: «El cura de ars». Murió a los 73 años y su cuerpo se encuentra aún incorrupto.
Fue un sacerdote contrarrevolucionario porque entendió que, a la malicia, sólo es necesario oponerle la milicia propia de cada deber de estado.
Pidamos, roguemos a Dios para que nunca nos falten sacerdotes para la Iglesia; sacerdotes fieles, santos, penitentes, abnegados, no acomodados con el mundo, celosos por salvar todas las almas posibles, haciéndose «todo con todos» y siempre mirando hacia el Cielo.
Por eso, públicamente, recemos una oración que aprendí hace años:
Jesús, danos sacerdotes santos.
– Para aumentar nuestra Fe, danos sacerdotes santos.
– Para bautizar a nuestros hijos, danos sacerdotes santos.
– Para celebrar la Santa Misa, danos sacerdotes santos.
– Para perdonar nuestros pecados, danos sacerdotes santos.
– Para confirmar a nuestros jóvenes, danos sacerdotes santos.
– Para casar a nuestros novios, danos sacerdotes santos.
– Para visitar a nuestros enfermos, danos sacerdotes santos.
– Para multiplicar los sacramentos, danos sacerdotes santos.
– Para predicar la verdad con valentía, danos sacerdotes santos.
Pidamos a María Santísima que, de entre nuestras familias salga, como una barra de nardo, jóvenes dispuestos a dar sus vidas para mayor gloria de Dios y salvación de las almas, diciéndole SÍ, a Dios, en el caso de que los llame a la vocación sacerdotal o religiosa.
P. Javier Olivera Ravasi, SE
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𝗠𝗼𝗻𝗮𝗿𝗾𝘂í𝗮 𝗰𝗮𝘁ó𝗹𝗶𝗰𝗮 𝘆 𝗱𝗲𝗺𝗼𝗰𝗿𝗮𝗰𝗶𝗮 𝗹𝗶𝗯𝗲𝗿𝗮𝗹
La doctrina católica no enseña que toda república sea ilegítima ni que toda monarquía sea justa por el simple hecho de ser monarquía. Pero, en el plano de los principios, la monarquía católica es la forma política que mejor expresa el orden natural de la sociedad cuando está sometida a Dios, a la ley natural y al bien común.
Santo Tomás enseña que la ley es una ordenación de la razón al bien común, promulgada por quien tiene el cuidado de la comunidad. Esa definición destruye la mentalidad democrática moderna, según la cual basta el procedimiento, el voto o la mayoría para producir legitimidad.
Una mayoría puede votar el aborto, la eutanasia, la destrucción de la familia o leyes contra la naturaleza humana. Todo eso podrá tener forma legal, pero no por eso será justo.
La verdad no se vota. El bien común no se improvisa en una urna. La ley natural no depende del consenso electoral.
José Antonio Primo de Rivera vio con claridad el fondo del problema al criticar el pensamiento político nacido de Rousseau. En su discurso del Teatro de la Comedia señaló que, desde El contrato social, la verdad política dejaba de ser una entidad permanente y quedaba sometida a la voluntad colectiva. Por eso denunciaba que el sufragio terminara pretendiendo decidir “si Dios existía o no existía; si la verdad era la verdad o no era la verdad”.
Ahí está la raíz del error: convertir la voluntad de la mayoría en medida última de la verdad, del bien y de la justicia.
La democracia moderna, entendida como sufragio universal activo y pasivo sin límites reales, descansa sobre una ficción: que la suma de voluntades individuales produce por sí misma una voluntad política justa. Pero la cantidad no genera verdad, y un pueblo desordenado moralmente no queda purificado por votar cada cuatro años.
Además, el sistema de partidos convierte la vida política en una lucha permanente por el poder. Los partidos buscan vencer, ocupar instituciones, repartir cargos, comprar voluntades y mantener cautivo a su electorado mediante miedo, propaganda, subvención o resentimiento.
El partido necesita dividir para existir. Reduce la patria a programa, consigna y campaña. Sustituye la unidad orgánica del pueblo por bandos artificiales enfrentados bajo la dirección de élites electorales.
La monarquía católica tradicional parte de otra lógica. El rey no recibe su autoridad de una mayoría cambiante, sino que la ejerce como un deber ante Dios y ante la comunidad histórica que gobierna. Su legitimidad consiste en custodiar el orden, proteger la justicia, defender la fe, respetar los fueros, amparar los cuerpos intermedios y servir al bien común.
Esta monarquía tampoco es absolutismo. El rey católico debe estar sujeto a la ley divina, a la ley natural, a la tradición jurídica del reino y a los límites propios de una sociedad orgánica: municipios, familias, gremios, universidades, regiones, Cortes, Iglesia y demás realidades naturales anteriores al Estado moderno.
Santo Tomás valora una forma política mixta: un principio monárquico que asegure unidad, una dimensión aristocrática fundada en la virtud y la competencia, y cierta participación del pueblo a través de cauces ordenados. Eso se parece mucho más a la monarquía tradicional con representación orgánica que a la democracia liberal de partidos.
La democracia liberal fracasa en su raíz: convierte el procedimiento en fundamento, la opinión en ley, el partido en mediador político y la mayoría en falsa fuente de verdad.
La monarquía católica, bien entendida, recuerda algo que el mundo moderno odia: gobernar no es halagar al pueblo, sino conducirlo al bien.
Y una sociedad que ya no reconoce a Cristo como Rey acaba obedeciendo a señores mucho peores.
Obra: 𝘓𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘷𝘦𝘳𝘴𝘪ó𝘯 𝘥𝘦 𝘙𝘦𝘤𝘢𝘳𝘦𝘥𝘰, Antonio Muñoz Degrain, 1888