Es un diez, pero no tiene complejo de hijo único, no es imprudente, jugador de poker, amante a la fotografía y no se llama Henry Alexander Benedict Percival Colbourn.
Reviví a mi yo del 2016 que era feliz leyendo mil historias, esta fue de las primeras que me enamoro y no es idéntica al libro pero estoy contenta con tener un pedacito de lo que imaginaba en cada capítulo que leía.