Piensen, estudien, lean, no coman carreta, no pasen sin mirar, no den like sin saber, no repliquen sin entender, verifiquen la fuente, estamos en una época q es necesario pensar y la SOLIDARIDAD HUMANA es lo único q nos pueden ayudar como especie, porq si no, nos hundimos todos.
El dueño del lugar pretende ganar dinero a costa de no pagar prestaciones sociales todo este tiempo, el tipo es dueño de constructora, hoteles, varias empresas, ahí uno se da cuenta de cómo la gente de dinero son tan miserables con la necesidades de las personas.
Sí Cepeda pierde las elecciones no pierde la izquierda, pierde el 62% de los colombianos que están en vulnerabilidad o en la pobreza.
Y saben que es lo mas irónico? que muchos de ellos apoyan a un tipo como Abelardo.
DE LA ESPRIELLA PROPONE ECHAR GASOLINA AL INCENDIO
Sabemos por los pronósticos climáticos que, este año, el fenómeno de El Niño alcanzará una intensidad especialmente fuerte.
Sabemos que el fracking es un método de explotación que agota las reservas de agua, acaba los suelos fértiles hasta convertirlos en desiertos.
En esta circunstancia la propuesta de hacer explotación con fracking de manera intensiva e inmediata es catastrófica para Colombia.
Es echar gasolina al incendio.
Nuestro voto el próximo 21 de junio será contra esta politica de la muerte que encarna De la Espriella.
Hoy es un buen día para recordar que Iván Cepeda Castro luchó toda su vida para que paramilitares como Santiago Uribe, hermano de Álvaro Uribe Vélez, respondieran ante la justicia; mientras Abelardo los defendía desde su bufete de abogados.
Que diferentes somos.
"Con los niños y niñas NO", gritan, pero eso siempre ha tenido un "depende" detrás. Depende si son utilizables para el discurso político, depende si son hijos de los empobrecidos, depende si son palestinos, depende si son hijos de contradictores políticos como Petro.
Algún día la derecha tendrá algo de sensatez en su corazón y dejarán el odio visceral a un lado.
Dijo Claudia López ayer: “Ivan Cepeda es un hombre decente”. La decencia podría ser la línea divisoria entre los dos candidatos a segunda vuelta. Una vida austera frente a una vida de derroche; una vida dedicada al servicio público y a la protección de las víctimas y a la lucha por la paz frente a una vida de negocios para el enriquecimiento rápido y ostentoso con personajes de las mafias y las estafas. Tantas cosas para contrastar la decencia con la desvergüenza, la inmoralidad, la obscenidad, aquello de que la ética nada tiene que ver con el derecho.
Qué desolador. Un país con millones de personas luchando por salir adelante, enfrentando problemas reales todos los días, y aun así terminamos premiando a quienes convierten la política en un circo de confrontación y egos. Ver a Abelardo de la Espriella con semejante respaldo no me produce rabia, me produce vergüenza. Vergüenza de que hayamos llegado al punto en que el espectáculo pese más que las propuestas y la polarización más que la capacidad de gobernar. Después nos preguntamos por qué Colombia no cambia.
Cuando estamos aprendiendo algo, solemos cansarnos porque no nos damos el permiso de fallar, si tomamos el aprendizaje como lo haría un niño, lo aprenderemos mejor-y al final-más rápido.