pazar sabahları tembellik edip birbirimizin tadını çıkarmak içindir senin ihtiyaçlarını beslemem ve senin benimkileri beslemen vee seni üstüme oturttuğumda sikimde sürtünmen ve işte o an parlıyosun bitanem
alguna chica para castigarla mientras le mando audios gimiendo, diciéndole loqnie le haría, tratandola como una putita en un chat hot? Like o manda dm #nsfwtwť#chathot
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To be looked in the eyes as you tumble over the edge. To have their voice in your ears, telling you that you will always be theirs. That you're nothing without them. That you only feel good because you belong to them.
To not just believe their words, but to know them as fact.
Mañana la veré temprano en la oficina, llegando tranquila y tímida con su faldita ajustada, la blusa blanca que transparenta apenas el contorno de su sostén y el cabello todavía mojado. Apenas cruzaremos una mirada fugaz, como si ninguno de los dos supiera de la existencia del otro. Pero no podía dejar que terminara este domingo sin hundirme en ella, en su rico coño joven y suavecito de apenas veintidós años.
Fingimos indiferencia para que nadie sospeche que uno de los gerentes se acuesta con la practicante universitaria. Ella tiene novio, un princeso de la generaci��n de cristal que no valora a la mujer que tiene ni sabe cómo cogérsela. Y yo, con mi esposa, que con los años se ha vuelto insípida en la cama. Sí, somos un par de infieles, pero nos necesitábamos. Qué rico es comernos, vernos a escondidas y sacarnos las ganas acumuladas durante el día.
No solemos encontrarnos los domingos (ella los pasa con su novio y yo con mi familia), pero le escribí diciéndole que tenía ganas de comérmela. Su respuesta fue una foto en cuatro, parando el culito de manera provocativa, dejando ver cómo sus nalgas se tragaban el triángulo negro y diminuto de su tanga, acompañada de un “ven, cómeme”.
Le inventé una excusa a mi esposa y salí manejando como loco hacia su apartamento, con la verga dura como piedra. Me recibió en una pijama larga y un top deportivo minúsculo que apretaba perfectamente sus tetas. Me la comí con la mirada. Me abrazó por la nuca y nos besamos de forma obscena y deliciosa mientras saltaba para que la cargara, rodeando mi cintura con sus piernas (adora hacer eso) y frota su rajita contra mi miembro en el proceso.
La llevé a su habitación, el típico cuarto de universitaria con libros por todos lados, un escritorio lleno de papeles con un trabajo a medio terminar en su laptop y apuntes desparramados. Tiramos algunos libros al piso y la posé en la cama. Tras lamer el contorno de sus tetas, liberé sus pezones rosados de su top y me dediqué a mordisquearlos con hambre. Solo quería mojarla todo lo posible. Empezó a gemir, a pedir más, a frotarse contra mí y a decirme que pasó todo el día con ganas de que me la cogiera. Mientras hablaba, mis manos se colaron por el pantalón de su pijama para amasar esas nalgas suaves, tersas y redondas que todos en la oficina deseaban y morboseaban en secreto. Le aparté la tanga, metí un dedo en su culo; se sobresaltó un segundo y luego sonrió. Ya no aguantaba más, quería cogérmela.
La desnudé y descubrí que su vagina era un delicioso charco de fluidos, antojable y brillante. Pasé la lengua por su concha un par de veces; se estremeció entera. La besé para que probara su propio sabor y, de un golpe, me hundí en su carne apretada y húmeda. Se tragó mi verga mientras gemía suave en mi oído una y otra vez, hasta que mojó su cama con su primer orgasmo. El segundo no tardó en llegar cuando la volteé y le tocó a su pequeño y rosado ano recibir el placer de mi carne.
Por último, le di el control. Dejé que me cabalgara mientras yo la manoseaba sin descanso. Ese cuerpo joven de universitaria cachonda y hormonal quería disfrutarlo al máximo: pasar mis manos por cada curva, sentir que era mío mientras ella marcaba el ritmo. Un par de dedos en su culo la hicieron perder la cabeza y moverse más rápido, lo que me llevó a correrme a chorros mientras apretaba sus nalgas con fuerza. A ella le encanta eso; dice que la hace sentirse vulnerable y dominada, y que esa es su energía femenina sexual.
Reímos, nos besamos y acariciamos un rato más antes de despedirnos. Mañana volveremos a ser dos extraños en la oficina.
There’s a moment right after you come down from the edge where your whole body melts into mine and I can feel every wall you’ve ever built just dissolve.
That’s when I know I have you completely.
Not just your cunt not just your moans. Your soul.
I push you through embarrassment and objectification because I need to watch you choose me again and again in the middle of your own humiliation.
Your submission is the most beautiful gift I’ve ever received & I spend every day trying to become the man worthy of keeping it safe.
She’s on edge.
She feels the pressure in her as yet, untouched pearl & the ache in her nipples: He has the better of her.
He knows the dark words to trigger her, the intonation of his delivery, the mood reflective of her lust.
His voice as he instructs
“Cum. NOW.”