@aegisbxrne » dejado de intentar atacar pero no dejaba de estar en alerta para enfrentarse a él. Si debía de quitarle la venda, tenía que esperar el mejor momento.—
@aegisbxrne » por saber qué es lo que tramaba, obviando lo que le contaba a ella.—
¿Por qué quieres saber eso? No es que planee contarte nada de mi, que esté hablando contigo no tiene nada que ver, tan solo eres un humano molesto que ha entrado en mi territorio.
—Sabia bien que había »
@aegisbxrne » termine fuera de tu cara para que sea justo.
—Su voz se había suavizado aunque estaba completamente atenta, tratando de ser cuidadosa, no había aceptado pero estaba casi por aceptar, solo necesitaba escuchar los términos de ese enfrentamiento para poder decidir cómo era »
@aegisbxrne » los demás?
—No iba a permitir ningún acercamiento, al menos, por el momento prefería evitarlo a no ser que fuese algo que a ella le beneficiase.—
Quiero ver la misma cara, que la del resto aquí, de quiénes osaron entrar en mi territorio.
@aegisbxrne —Entrecerró los ojos. No le importa la mención de quien la castigó pero la mención de que no lo atacase le hacía sentirse irritada, tenía sus motivos, quería ver a los ojos a otra víctima más pero de todas formas, parecía complicado con este hombre.—
¿Has visto las caras de »
@aegisbxrne » a que no tenía que aceptar nada, se sintió con cierta curiosidad al escuchar aquellas palabras, por unos instantes solo hubo silencio en la cueva.—
¿Qué pedirías?
@aegisbxrne » motivo, por eso debes quitártela, ahora.
—Fruncia el ceño, los siseos se hacían más fuerte, sacar a la luz sus razones, aunque no fuesen dichas en lo más absoluto era algo que podía molestar.—
Mis razones las saben todo el mundo y aún así los mortales deciden venir.
—Pese »
@aegisbxrne » más calmada, más cercana para engañarlo, aunque sabía de sobra que no funcionaria.
Se acercó algo más, lo suficiente para poder extender su mano con el mayor sigilo que podía, si no se quitaba esa tela el hombre, lo haría ella, aunque le daba la oportunidad de hacerlo, »
@aegisbxrne » Aunque acostumbrada a siempre cumplir con su cometido, fue directamente a acercarse de cara a Perseo, solo necesitaba una mirada, una única cosa para poner fin a todo; igual que hizo con todos, con todas esas estatuas.—
Nunca funciona.
—Su voz era fría, esperando lo »