Confiar no es sentir seguridad todo el rato, sino darle a alguien la oportunidad de que pueda decepcionarte. Confiar es dejar la puerta abierta, sabiendo que quien se queda es porque verdaderamente quiere estar ahí. Confiar es dejar de controlar lo que no depende de ti aceptando que, si algo pasa, se tomarán decisiones en el momento, no antes. Y es que confiar no implica la ausencia de vértigo, pero sí aprender que asomarte continuamente no evita la caída, sino que hace que esta duela el doble. Confiar es una elección diaria sin que el miedo a perder lo que te importa decida por ti. Que la confianza más que sentirla, se hace, pero siempre teniendo en cuenta con quién la construyes
Porque con cualquiera no vale
Que Bildu sea el partido de ETA por tener ex miembros de ETA que han cumplido sus condenas pero el PP no sea el partido de la dictadura fascista pese a haber sido fundado por ministros del generalísimo, que ni siquiera fueron juzgados, es obra de los medios de comunicación
Hablar de ETA, de pucherazos, de comunismo y de okupas se ha demostrado electoralmente más eficaz que subir el SMI, tener la inflación más baja de la UE o regular los alquileres. No es reproche, es constatación. La política no es racionalidad, es identidad, y nos falta de eso.
Hay que enamorarse de la sensación de independencia, de tu propio proyecto de vida y de tu crecimiento personal. De todo lo que está en tu mano, porque esa es tu mayor garantía. Una vez construido tu bienestar de forma individual que se una quien quiera pero tus bases son firmes
Un síntoma del TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA es la dificultad para controlar las preocupaciones. La persona le da mil vueltas a la mínima cosa. A una solución, siempre le encontrará un “pero”. Le resulta imposible vivir en el “ahora”, siempre anticipa lo peor que puede pasar