Nadie se muere en esta vida por estar soltero o estar soltera.
Si miras con atención, ahí afuera hay mucha gente muerta en vida sacando relaciones adelante
que no van para ninguna parte.
Mi pregunta es, si es al revés? Y dejen esa postura de machos cabrios! Si usted no quiere tener relaciones y la mujer lo obliga, cual es su reacción? Si ella agarra y violenta el acuerdo del uso de anticonceptivos o pincha el condón, como usted reaccionaria?
Son dudas que tengo.
Hace tiempo, alguien a quien quise mucho me mostró cómo le afectaban los 'likes' que daba a las imágenes de otras mujeres.
Me enseñó cómo su mente se llenaba de dudas, inseguridades y comparaciones silenciosas, a veces inconscientes y otras veces más conscientes, cada vez que era testigo involuntario de aquello que captaba mi interés o curiosidad en las redes.
Con infinita confianza, me permitió asomarme a su mundo interior y ver el daño emocional que causaba mi hábito de alabar o rendir tributo a la belleza de otras mujeres. No lo hizo desde el reproche o la culpa, sino que me mostró su lucha interna por ignorar esos pensamientos, sus esfuerzos por no revisar mis redes sociales, y su vergüenza cuando otras personas le señalaban aquello que se esforzaba por no ver.
Ese día entendí que, cuando uno está en pareja, el respeto y el cuidado se extienden a nuestro comportamiento en público, ya sea en el mundo real o el virtual, porque seguimos siendo seres humanos con emociones y sentimientos en ambos mundos.
Aprendí que nuestras acciones, por triviales que parezcan, pueden tener un profundo impacto en la persona que amamos. La honestidad y la empatía son esenciales para construir una relación sólida y saludable, donde ambos se sientan valorados y seguros.
Hoy en día, se le conoce como responsabilidad afectiva.
Hacer una tarea a medias, sólo por salir del paso, no sólo es defraudar a tu cliente, a tu familia o a tu empleador, sino que es un insulto a ti mismo.
Nada como el orgullo de un trabajo bien hecho.
Si vas a hacer algo, hazlo bien. O dedícate a otra cosa.
Una de las peores sensaciones es cuando alguien deja de ser parte de tu rutina, ya no le hablas, ya no le cuentas tus cosas, ya no te ríes con esa persona, ya nada, y peor cuando te pasa algo súper bueno y quieres correr a contarle, pero ya no está y no volverá a ser igual.
Si tienes que hacerlo, y no tienes ganas, hazlo el doble de bien, con el doble de intensidad y con el doble de energía.
El alma se templa con hacer lo que tenemos que hacer, con buena cara, nos sintamos ‘motivados’ o no.