Hace mucho que entendí que hay “amigos” que no son fieles a ti. Son fieles a lo que necesitan de ti. Y cuando esa necesidad cambia… su lealtad también cambia.
A veces me quejo de la vida, pero luego recuerdo que todo lo que he querido siempre llega en su momento, que soy una persona bendecida, que la vida es maravillosa y que Diosito es inmensamente detallista conmigo.