A menudo me lo preguntan en las conferencias, o me lo dejan en los comentarios: “¿Y si el gran empresario Pepe Pérez se presentara, no sería la solución a los problemas de España?”
No. Por dos motivos, uno más serio y otro menos.
Empecemos por lo serio. El problema de España (o de la mayoría de las democracias occidentales) no es que “no sepamos qué hacer” o que falte capacidad de gestión. Los problemas económicos de España están sobrediagnosticados desde hace décadas, y cualquier persona sensata los entiende. Yo no sé hoy más de la economía española y de sus problemas que cuando estaba en tercero de la licenciatura, sencillamente porque no hace falta saber más. Y tenemos suficientes TECOs y abogados del Estado para llevar la gestión diaria de las administraciones públicas sin mayor problema (por mucho que yo haya sugerido mejoras en su sistema de selección).
El problema es que no hay apoyo electoral para impulsar las reformas. Cualquiera que quiera reformar el sistema de seguridad social o el mercado de trabajo, sea Amancio Ortega o el Ratoncito Pérez, se enfrentará a una muralla sociológica inquebrantable, con esta ley electoral o con cualquier otra.
Mi análisis parte de las relaciones político-económicas objetivas de España. Los liderazgos son siempre un epifenómeno. Y centrarse en ellos como causa de los problemas es confundir el síntoma con la enfermedad. Pedro Sánchez o Núñez Feijóo existen porque la realidad demoscópica de España hace que ese tipo de líder sea el que el PSOE o el PP necesitan para llegar a la Moncloa.
El motivo menos serio es que las virtudes que te hacen un gran empresario no son las que te hacen un gran líder:
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El instinto político que tenía Adolfo Suárez, a quien nunca agradeceremos lo suficiente, no lo tiene ningún empresario.
Creer que el gran empresario Pepe Pérez resolvería algo es infantilismo en estado puro.
Por cierto, eso mismo se aplica a los académicos. Me he cansado de repetir que yo no tengo ninguna varita mágica. Ni un economista mil veces mejor que yo (¿Tom Sargent?) podría arreglar nada.
Volviendo a mi ejemplo anterior: intelectualmente, Adolfo Suárez era una mediocridad comparada con Manuel Fraga, que, como se decía entonces, realmente tenía el Estado en la cabeza. A Suárez le costaba incluso acabar libros de bachillerato. Fraga, a quien, por otra parte, respeto profundamente porque solo quería lo mejor para España, habría sido un presidente del Gobierno nefasto. Él mismo se dio cuenta cuando dejó el puesto a Aznar.
Lo que España necesita ahora es un Adolfo Suárez que sepa explotar las grietas del régimen para introducir las reformas posibles (que no son muchas).
Si te encuentras en una tienda o negocio a un/a joven amable y dispuesto/a en sus primeros días de trabajo, sé paciente, cordial y proactivo. Recuerda tus primeras veces.
Sepultura de Juan II de Castilla y su esposa, Isabel de Portugal, dónde también descansa su hijo, Alfonso de Castilla, en la Cartuja de Santa María de Miraflores (Burgos). La obra, realizada en alabastro, fue un encargo de Isabel I a Gil de Siloé. Foto vía @Businirmaslejos.
Yo puedo votar en las elecciones generales y autonómicas en España (pero no en las municipales). Esto no tiene mucho sentido: me mudé a Estados Unidos en 1996, apenas pago impuestos en España y recibo servicios mínimos. Que mi voto decida, por ejemplo, si se abre un nuevo instituto en Mieres o se sube el IRPF en el territorio común tiene una justificación democrática más bien débil.
A la vez, buena parte de mi familia vive en España; existe una probabilidad (baja) de que regrese en algún momento; tengo propiedades inmobiliarias en el territorio nacional; y, en comparación con otros votantes en el extranjero, conozco los detalles de muchas discusiones sobre política económica. No creo que haya muchos millones de votantes que se sepan las cuentas de la Seguridad Social mejor que yo. No es que entender estas discusiones me dé una legitimidad especial, sino que demuestra una vinculación efectiva con España.
Por ello sigo votando en las elecciones generales, aunque en las autonómicas, de carácter local más acentuado, he dejado de hacerlo. Y, cuando considere que la probabilidad de regresar a España haya caído por debajo de un mínimo, dejaré de votar también en las generales.
La discusión de la “ley de nietos” durante las últimas semanas en España ilustra, pues, un punto fundamental en toda democracia: ¿quién es el demos que puede decidir el futuro colectivo?
Una persona no residente en España, por mucho que sea hijo o nieto de españoles, pero sin una vinculación directa con la vida cotidiana del país (o una probabilidad razonable de recuperarla demostrada con pruebas fehacientes, no una simple declaración de intenciones), no es parte del demos. Puede ser una persona con la que sintamos cercanía afectiva y que tenga un vínculo legal con España más fuerte que el de otras personas. Pero no debe ser votante.
Las respuestas que leo en la prensa son decepcionantes. Muchos argumentan que, a fin de cuentas, estos nuevos votantes no influirán en los resultados de las elecciones. Quizás. En el pasado no lo han hecho. Pero este argumento tiene dos problemas. Primero, ahora que forman un grupo tan grande, los partidos tienen un incentivo muy distinto para movilizar a ese electorado. Segundo, y mucho más importante, ir regalando nacionalidades y derechos de voto sin la debida seriedad demuestra que en España nunca pensamos las cosas con cuidado. Da igual si son 100 o dos millones y da igual si tienen efecto o no sobre las elecciones. Es una cuestión de legitimidad.
Una y otra vez, en España, tomamos decisiones sin hacer números, movidos por el “buenismo” de quedar bien en el telediario de las nueve. Y no, no son los políticos. Estoy 100% seguro de que, de haberse realizado un referéndum sobre la “ley de nietos” (olvidándonos del resto de la Ley de Memoria Democrática), el sí habría ganado de manera abrumadora.
No nos tomamos nada en serio y somos frívolos.
8 seasons later and they’re still cracking each other up.
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Han salido las primeras imágenes de la nueva adaptación de “Sentido y Sensibilidad” y vemos a Caitriona como la señora Dashwood “de refilón” 🙈
Sentada en la silla 👇🏼
Imagen de Vogue
Sam Heughan, as usual, was brilliant throughout season 8. But STARZ and Matt B. Roberts will do what they always do - they’ll heavily promote themselves and the female lead while barely promoting Sam.
It is what it is. Most fans of the show know how the game has been played and no longer care.
Ha muerto Carlo Ginzburg, uno de los historiadores mas influyentes de nuestra era. Nos deja en el 50 aniversario de El queso y los gusanos", un libro y un historiador sin igual.
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#TalDiaComoHoy de 1348: muere, en Córdoba, don Juan Manuel. Fue un noble y escritor en lengua castellana. Es uno de los principales representantes de la prosa medieval, su obra principal es "El Conde Lucanor".
"General Secretary Gorbachev, if you seek peace, if you seek prosperity for the Soviet Union and Eastern Europe, if you seek liberalization: come here to this gate! Mr. Gorbachev, open this gate! Mr. Gorbachev, tear down this wall!"
12-Jun-1987
"La línea recta pertenece al hombre, pero la curva pertenece a Dios."
"Todas las cosas importantes requieren tiempo (...) mi cliente no tiene prisa."
Este fragmento del trabajo sobre Gaudí de @informativost5 con @cfranganillo impresionante.
La tecnología puede ser maravillosa