Me terminaste y me dijiste que quedarte a mi lado era que fueras infeliz para siempre. Ocho meses después, me buscas y me dices que me extrañas y ahora quieres estar de nuevo.
¿Es normal disfrutar ocho meses y luego regresar como si nada?
Deja que pasen algunos domingos, deja que pasen las semanas y los meses. Deja que el alma respire y que el corazón vuelva a agarrar fuerzas. Te juro que hasta el amor más grande termina por superarse, y deja de pesar, y dejas de extrañar, y sí, la verdad es que sí vuelves a estar bien.
Él nos dice que vale la pena luchar porque hay un final feliz, que confirma el sentido de nuestras historias personales; la tuya y la de tantos que nos han precedido.
Antes de dormir, dile al Señor:
Gracias, por cargar en tus hombros mi cruz. Mi corazón te lo entrego a Ti.
La #paz verdadera comienza en un corazón que ama; se manifiesta en los labios que pronuncian palabras de reconciliación; se refleja en los ojos que miran al mundo con mansedumbre y sabiduría. Esta es la verdadera fuerza, la fuerza de la verdad y del amor. Quien confía en Dios comprende este anuncio de paz y se convierte en su artífice, construyéndola con sus propias manos.
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