Bebo de un labio invisible,
miento a mi carne hambrienta,
mientras tu aliento me tienta
en esta fiebre imposible.
Y al rozar tu cuerpo de viento,
me quemo en tu luz callada,
quedando el alma varada
a la orilla de tu pecho lento.
Bebo de un labio invisible,
miento a mi carne hambrienta,
mientras tu aliento me tienta
en esta fiebre imposible.
Y al rozar tu cuerpo de viento,
me quemo en tu luz callada,
quedando el alma varada
a la orilla de tu pecho lento.
Te invento en el aire denso,
espectro de un calor lejano,
y extiendo en la noche la mano
buscando el borde de tu silencio.
Eres la sed que me habita,
un pulso ciego en la penumbra,
la llama voraz que deslumbra
y en el aire apenas palpita.
Suspirarte,
y sentir la esencia de tu piel en cada latido...
Ese recuerdo que arde sin prisa,
un gemido atrapado en la memoria
de las noches donde el tiempo era nuestro.
Te busco en la penumbra de mi boca,
donde aún sabe a ti
cada silencio que me quema.
Nos prometimos el tiempo
en nuestra isla dorada.
El ocaso vive guardado en tus ojos,
la sal permanece intacta en mi piel.
Aún nos quedan besos perdidos cada amanecer.
Para amarte necesite que existieras,
para desearte necesite conocerte,
para encenderte necesite que me vieras;
para no extrañarnos tan solo nos leemos.
#Apodyopsis
Ven y abrígate en mi pecho,
donde los sueños
se hacen realidad.
Me encanta saber
que me piensas,
porque aquí en mi corazón,
tu eres el único dueño
de cada latido,
de cada suspiro y de mi paz.
Confieso que eres mi locura
cuando me miras,
que eres mi sonrisa
porque iluminas mis días,
que tiemblo al sentirte cerca
...que eres el mar
en el que quiero navegar
porque eres marea,
calma y tormenta;
misterio y sorpresa,
porque, sin saberlo,
ya hace tiempo que te amaba.