Sin querer sonar arrogante, pero sé la huella que dejo en la gente. Hayamos tenido una relación o sólo una amistad, siempre me recordarás y pensarás en mí de la nada. Soy una mujer increíble con un buen corazón, y eso no es fácil de encontrar. No se me puede olvidar ni reemplazar
No me comparo, porque yo llegue a tu vida para enseñarte lo que es tener una mujer de verdad, con metas, trabajadora, bonita, alegre, simpática, cariñosa y quien te apoya y te impulsa a mejorar con el corazón más sincero.
Creo profundamente que cuando Dios quiere hacerte exitoso, primero te quita la comodidad, te prueba la paciencia, te aísla y desafía tu fe, porque antes de darte la vida que sueñas, te convierte en la persona capaz de sostenerla.
No sé quién necesita escuchar esto, pero: empieza a vivir: los días pasan volando y todo lo que haces es trabajar, pagar cuentas y estresarte. Disfruta lo que puedas: caminatas, atardeceres, tu comida favorita, música, risas. La alegría no tiene por qué ser cara. Te lo mereces.
Conocernos, ¿para que? Si vamos a terminar bloqueándonos y uno de los dos va a terminar triste y con desgaste emocional. Mejor así, de lejos, intocables, viendo lo hermosos que somos, dándonos muchos “me encanta” porque yo ya no quiero conocer a nadie.
Estoy orando constantemente por la mujer que aspiro llegar a ser. Más madura, más fuerte, mucho más centrada, feliz en lo que hace y sobretodo, orgullosa de ella misma. A ti que estás trabajando en ti misma, sigue así, vas bien, no mires relojes ajenos, tu tiempo es pertecto.