Vengo del mercado, de siempre.
Hace unos meses, después de un gran año para mí en el mercado, tomé ganancias de la comitente y me metí en el rubro inmobiliario, vi un par de oportunidades, más especifico, propiedades baratas a remodelar o construidas al 80/90%.
La idea era poner unos verdes encima, dejarlas al 100% y venderlas.
Me largué y compré, arranqué.
Albañiles, plomeros, electricista, pileta, pintores, Escribania, bancos, muebles, parquizacion, arquitectos, etc, etc, etc.
Si bien, tengo un buen margen en todas, obviamente que la liquidez es otra y hay que tener otro tipo de paciencia.
En mi caso, no veo la hora de vender todo y llevar el capital nuevamente a la comitente y no me pareció nada más acertado de lo que leí ayer en estas líneas de @CarlosMaslaton con @arielsbdar
No hay como la guita viva, no hay como el t+0 (o t+2 como locura), no hay como rotar o desarmar en dos clicks, no hay como el mercado.
La supervivencia de la libertad en los tiempos que vienen se juega en el mantenimiento sin trabas de la circulación de la moneda de papel creada por el estado. Incluyendo pagos no registrados y no trackeados por la autoridad. Es clave expandir y no contraer la economía 100% barrani, siempre defendida desde estas columnas. La bancarización es el enemigo máximo de la libertad.
✔️Exige salir campeón + Ocurrente chicana
✔️No habla de estupefacientes
✔️Buen ritmo
✔️ Repite HURACÁN reitreadas veces
En mi humilde opinión, es un temazo.
Aunque hoy, al despedirme de su familia, sentí un dolorcito en el pecho que me hizo pensar en que hay cosas que nunca se superan. Solo aprendes a vivir con ellas y con el dolor que provoca recordarlas.
Por un lado, Iván Tello (@IvanETello ), Jefe de Operaciones en Decrypto. la (@DECRYPTO_la) dará a conocer las últimas novedades en el mundo de las criptomonedas y cuál es la relación con la inteligencia artificial, que además afectó al valor de un activo.
Por @A24COM
Hace un año a esta hora mi viejo entraba en cuidados intensivos.
A eso de las 19:30 agarró la moto de mi hermano y salió de casa. Una hora después, tocaron el timbre. Mi mamá, que lo estaba esperando, abrió la puerta de un saque: “Señora, acá vive Mauro?”